¿EL CONGRESO CONTROLANDO LA VENTA DE ACTIVOS?
Es caer en lo obvio decir que en Colombia pasan los escándalos con una rapidez de espanto y que un nuevo exabrupto nacional, ya sea real o fabricado, supera el anterior y vamos viajando aturdidos a una velocidad vertiginosa a través del acontecer patrio. Uno pareciera que apenas se va enterando de las cosas en medio de noticias diversas e indecentes de esto y aquello, cuando lo fundamental va sucediendo por otro lado.
Ya va pasando al olvido la venta de Isagén. Realmente no quiero entrar a discutir si estuvo bien o mal. Quiero señalar que en medio del debate, el actual presidente del Senado sugirió que se debería modificar la normatividad para garantizar que en adelante esta clase de operaciones fueran aprobadas por el Congreso. En medio de la indignación que causó a una parte del país la venta de este activo y que fuera aprovechado hábilmente por muchos de nuestros políticos que ni tenían idea de qué estaban hablando y se fueron más bien con la corriente, parecía esta una propuesta viable.
¿El Congreso decidiendo las ventas de activos en Colombia? No me crean tan pendejo. El político promedio colombiano no debate ideas. El congresista promedio colombiano transa, negocia, en el más puro sentido individualista. Plata por votos, plata por apoyo. Esas inusitadas ganas de que pasen por allí las ventas de los activos de la Nación es para tener capacidad de negociación en función del bolsillo. Es la búsqueda de más poder con el objetivo de estar en una mejor posición para negociar en beneficio propio. Meritorio fuera que en el marco de un modelo de sociedad definido al que aspiremos todos, analizar la venta o no de una empresa y que tan estratégico es para el futuro del país. O sea, debatir ideas. Pero como buenos oportunistas, lo que se estaban proponiendo para el futuro es capacidad de transar.
Inclusive me parece que se dio un debate más abierto sin que mediara una decisión del Congreso. Ahora bien, muchos de los congresistas que se quejaron a la hora de la venta de Isagén no se vieron cuando se promovió la moción de censura contra el ministro de Hacienda precisamente a raíz de esa decisión. No estoy diciendo que lo deberían haber sacado, sino señalando la falta de coherencia entre las posiciones y las actuaciones.
Esta es una prueba más de lo peligroso del asunto que se propuso. Pasaron de agache. Almas suspicaces seremos nosotros al sospechar que por el buen trato que el ministro les prodiga con el presupuesto nacional, el debate de moción pasó sin pena ni gloria. Puede ser. Una cosa frente a las multitudes y otra muy diferente en los recintos de palacio.
A todas estas, a uno le gustaría saber cómo se logró la aprobación de la venta de UNE por parte del Concejo de Medellín. Porque allí había unos honorables concejales, con muchos años en la corporación, que supuestamente eran defensores acérrimos del patrimonio público, que inclusive se opusieron inicialmente a la venta, y que posteriormente votaron positivo .