El Factor Adidas
¿Usted quiere sus tenis personalizados? Ingrese a Internet y escoja el color y diseño de los tenis de su preferencia. Ocho o quince días después recibirá por correo su nuevo capricho.
El año entrante Adidas pondrá en operación una planta completamente robotizada en la ciudad de Ansbach, Alemania, donde producirán 500.000 tenis al año, de los 300 millones que comercializa la compañía. Su meta es montar fábricas automatizadas en los países consumidores, con el fin de disminuir inventarios, tiempos de entrega y permitir a sus clientes comprar productos personalizados.
Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 88 % de los trabajadores en empresas de textiles, vestuario y de calzado de Cambodia podrían ser reemplazados por robots en los próximos años, el 86 % en Vietnam y el 64 % en Indonesia.
La China ya se está preparando para sortear tan alto riesgo. El Grupo Esquel de Hong Kong, que produce más de 100 millones de camisas al año, está automatizando sus plantas para aumentar la productividad.
Deborah France-Massin, de la OIT, con razón dice: “Los gobiernos deben invertir en la preparación y el mejoramiento del capital humano de sus países, en promover la investigación y la producción de alto valor agregado”.
Las palabras de Deborah nos deberían poner a reflexionar. La cuarta revolución industrial no es un tema de académicos despistados, hoy es una realidad y la deberíamos enfrentar con decisiones drásticas.
¿Estamos preparados? Según el último estudio de Competitividad del Foro Económico Mundial, somos el país número 82 entre 144 en disponibilidad de las últimas tecnologías y el número 89 en cuanto a la capacidad de asimilarlas. Zambia nos supera ampliamente en ambas mediciones. Es decir no estamos para nada preparados para la ola de alta tecnología que viene.
Las Farc han copado la agenda del gobierno durante los últimos 6 años y el plebiscito, con la polarización entre el SI y el NO acabó de agravar la situación. Hoy nos preocupa más si el país esta con Santos o con Uribe, que la Colombia que dejaremos a nuestros hijos. La paz que todos queremos solo se puede lograr con acciones, no a punto de “carreta”. Lo prioritario es mejorar la calidad del profesorado en la educación pública, reformar la justicia para que esta sea efectiva, mejorar la infraestructura, tecnificar el campo y facilitar la creación de grandes empresas agroindustriales. Este último punto va en contravía con lo que proponen el gobierno y las Farc, quienes en el acuerdo insisten en la fragmentación del campo con minifundios improductivos, repitiendo errores del pasado que no dieron ningún resultado positivo.
Hace siete años ISA tenía todos los diseños para proceder con la contratación de 1.000 kilómetros de autopistas en Antioquia. A la fecha no se han construido más de 30 kms, un avance lamentable. Según el FEM somos el país número 126 en calidad de las carreteras, factor neurálgico para mejorar en competitividad.
Colombia debería con urgencia introducir planes especiales para motivar la carrera del magisterio entre los mejores bachilleres, insistir en la evaluación y mejor capacitación del profesorado en la educación pública, promover la creación de institutos tecnológicos, con laboratorios de calidad, para formar los tecnólogos que necesitaremos en meca-trónica, robótica, nanotecnología, impresión 3D, etc. De lo contrario, el “Factor Adidas” dejará a grandes sectores de la población sin empleo, alejando las posibilidades de alcanzar la paz.