EL FIN DE LA GUERRA, ENTRE LOS ENFRENTAMIENTOS DE LOS CRÉDULOS E INCRÉDULOS
Por Jesús Eduardo Vélez Mejía
Definitivamente los colombianos somos como los «caramelos escasos» de un álbum de laminitas, y es natural, ya que por décadas no hubo un solo compatriota que no soñara y añorara vivir en paz y sin guerra.
Pero no, los colombianos nos acostumbramos a escuchar el retumbar de las balas, y esas hoy como que nos hacen falta. Los colombianos nos volvimos peleadores, intolerantes y retaliadores, nada nos gusta o sacia, todo lo criticamos, nada nos parece, cada uno y por separado tenemos la razón. Dueles Colombia, tus líderes, tu historia y tus antepasados pareciera que nos conducen a enfrentamientos interminables, ¡qué pereza!
Hoy, frente a una oportunidad única en la historia, y ante la firma de los acuerdos de paz y su implementación, los colombianos entonces divididos, incrédulos e irrespetuosos con el trabajo de nuestros gobernantes en favor de la paz, vamos por la vida opinando sandeces y despotricando de sus actuaciones y poniéndolos en duda, solo por resentimientos personales, intereses partidistas, o simple «gadejo», dueles Colombia.