El inconveniente de ser mujer
Por Stefanía Fernández L.
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 10 semestre stefania.fernandez@upb.edu.co
Soy de esas mujeres a las que les gusta la noche porque se ve la otra cara de Medellín. Mujeres a las que les gusta el centro y andar en él, perderse y preguntar, parcharse en una banca en avenida La Playa sin ningún afán. Pero ser mujer aquí no es cómodo ni seguro.
Se me había vuelto costumbre subir al Pueblito Paisa en bicicleta todas las mañanas, la ciudad recién despertaba y mi cuerpo ya sentía la necesidad de pedalear. Ya no lo hago, no por pereza al deporte, sino porque es insoportable el escuchar uno que otro pico de un osado macho o las palabras “mami, mamita y mamacita” de cuanto hombre calenturiento esté deambulando por ahí.
Tampoco disfruto ya de caminar en el centro, ese lugar en el que confluyen tantas realidades como personas, cada ‘vuelta’ por hacer solía convertirse en una excusa para aplicar todo lo que mi abuelita me ha enseñado de las calles. Sus miradas penetrantes, cada vez más acosadoras, y sus piropos, atrevidos y absurdos, hacen de este un placer incómodo, casi ridículo.
Frente al tema, prefería no decir nada. Cuando en el Metro me rozaban con su pene o sentía un respirar cerca a mi cuello optaba por correrme, o bien daba inútiles codazos creyendo que así quien estaba atentando contra mi integridad entendería que me molestaba.
Ahora que me he visto obligada por mi propio silencio a cambiar mi rutina y mi forma de vestir, entiendo que el no decir nada solo perpetúa las malas costumbres. La ausencia de palabras se transforma en peligro y se vuelve cómplice, tal como aquellas personas que con dureza asumen que un escote o una falda son motivo suficiente para causar impresiones y tener que aguantar el descarado acecho de galanes callejeros, pensamiento retrógrado que inclusive llega a justificar violaciones.
No por ser mujer soy menos y merezco eso, pues bien, con ahínco denuncio ese acecho y espero que todas las mujeres se unan para cambiar lo corrompido de la sociedad.
*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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