El innegable progreso de China
La Historia reconoce que China contribuyó en gran manera al progreso de la humanidad con sus inventos que antecedieron a los de otras civilizaciones. Inventaron ellos el papel, la imprenta, la seda, la porcelana, la pólvora y la brújula.
El diario The New York Times acaba de reconocer: “En algunos casos, China ya sobrepasó a los Estados Unidos. A pesar del afán de Beijín para censurar y regular su red de Internet no ha logrado detener la expansión y los avances de sus compañías. Por esta razón está China años adelante de los Estados Unidos en el remplazo del papel moneda por medio de los pagos por los teléfonos celulares”.
Los párrafos a continuación traducen más opiniones recientes del diario TNYT. “China está dominando el arte de la manufactura de todo y de hacerlo bien, rápido y a gran escala. Ahora se proponen desarrollar empresas que fabriquen productos novedosos para rivalizar con Apple y Qualcomm. El gobierno comunista está dispuesto a ponerle todo su respaldo financiero a las industrias tecnológicas”.
“Los textos de economía establecen como camino común para el desarrollo de las naciones: los textiles y las confecciones, el procesamiento de alimentos, la fabricación de zapatos y la marroquinería, avanzan luego a los automóviles, las computadoras y los teléfonos celulares. Las economías más avanzadas fabrican, eventualmente, semiconductores y elementos para la automatización. Mientras trepan en la escala de su desarrollo, abandonan en el camino los bienes baratos”.
“La anterior ha sido la ruta de los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, pero China está desafiando todos los obstáculos económicos y tecnológicos y está fabricando de todo. Hoy le vende al resto del mundo artículos de calidad. Prendieron sus motores en el año 2000. Anteriormente sobresalía China como productora de juguetes, prendas de vestir y paraguas”.
“En 2016 se movilizaron a producir celulares y computadoras, sobre todo los baratos. El paso siguiente radicará en producir chips tan pequeños y rápidos como los estadounidenses. Sus vehículos se venden, en especial en casa. Sus proezas manufactureras están construidas sobre las espaldas de los ingenieros, los expertos y los obreros de otros países. Por ejemplo, el iPhone de Apple y el Huawei Mate 10 se fabrican en plantas chinas con partes importadas”. ¿Hasta cuándo, se pregunta quien esto escribe?
En los envidiables progresos anteriores figuran dos causales importantes, la mano de obra barata y su moneda política, el renminbi, cuyo precio lo fija el Banco del Pueblo de China, banco que hace parte de lo que se conoce como China S.A. Esta moneda artificialmente devaluada les permite fijar precios de venta del producto final, inferiores al costo de las materias primas con que se fabrica en el resto del mundo.