EL LEJANO OESTE
Amable lector. Sin pretender profundizar sobre la influencia del medio ambiente, los genes y leyes de la herencia, hay hechos que son notorios. Por ejemplo, desde antes de que el mundo escuchara por primera vez la preciosa voz de Enrico Caruso, todo italiano sueña con ser un gran cantante. Basta mencionar unos pocos nombres que alcanzaron fama, entre otros, Tito Schipa, Beniamino Gigli, Giovanni Martinelli, Titta Ruffo, Amelita Galli-Curci, Luisa Tetrazzini y Luciano Pavarotti.
El presidente Barack Obama, pretende restringir la venta de armas en los Estados Unidos. Es difícil encontrar argumentos para demostrar que está equivocado. Sin embargo, será tarea ardua lograr este propósito, pues primero tendría que modificar la tradición y la herencia. El señor presidente debe repasar un poco la historia de su pueblo, para comprender que una norma legal, ignore el pasado.
Cientos de películas de vaqueros, donde el sheriff se enfrenta a bala con los corruptos y violentos del pueblo, o la diligencia que es atacada, unas veces por los indios y otra por los bandidos, o la lucha de hombres blancos contra los salvajes, y las historias de los caza recompensas, son el mejor aval del pasado que hace parte del orgulllo de esa Nación.
Gracias a la técnica del cine se pudo conservar no solo la conquista del oeste, sino la vida de los pequeños pueblos, praderas, montañas y ríos del país del norte. Las batallas contra las tribus Apaches, Sioux, Cheyenne, Comanche, Chinook y muchas otras, aún permanecen en la mente de la mayoría de los descendientes de quienes con su revolver al cinto forjaron ese gran pueblo.
Es casi seguro que las personas adultas recuerden las actuaciones de Clint Eastwood, Gary Cooper, James Stewart, John Wayne y películas, entre otras, El bueno, el malo y el feo, Los siete magnificos, La diligencia, La hora señalada, Winchester 73 y El hombre.
En todas, sin excepción, fuera de los personajes, donde el bueno a pesar de las heridas, casi siempre sobrevivía y los malos morían. Los revolveres y los rifles fueron el medio más eficaz de imponer la justicia. Desde luego, que hubo abusos, como también con frecuencia ocurre con los códigos.
En el alma de cada americano hay algo de la leyenda de Bufalo Bill y George A. Custer, ambos pertenecieron al ejército de los Estados Unidos. Este último murió cuando se enfrentó al jefe indio Caballo Loco. Siempre serán recordados, como muchos otros, no solo por su valor, sino por la destreza en el manejo de las armas.
Por todo ello, no será fácil negarle a la gente de hoy comprar sus armas, pues son parte de su pasado. Según la tía Jesusita, sería más sencillo controlar los taciturnos desadaptados, que son mucho menos, que los que poseen armas. Pero más importante, por ahora es prestarle atención a Corea del Norte.
Ojalá los nuevos alcaldes tengan la oportunidad de mirar una de las obras clásicas del cine: “La hora señalada”.