Columnistas

EL MANDAMIENTO NUEVO DEL AMOR

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24 de abril de 2016

Muchos han expresado antes y después de Cristo la llamada “regla de oro” de las relaciones humanas: “nunca obres con los demás lo que no quieras que obren contigo” (Confucio); “no hagas a los demás lo que no es bueno para ti” (libro Mahabarata hindú); “¿cómo puedo imponer a los demás un estado no agradable ni placentero para mí?” (Buda); “lo que sea bueno para mí, eso mismo debería juzgarlo para todos” (Zoroastro); “lo que no desees para ti, no lo hagas con los demás” (Biblia: Tobías 4, 5) “no obres con los demás aquello que no desees que obren contigo” (Judaismo: Talmud). “Ay de los que, cuando se miden con la gente, dan la medida completa, más cuando miden o pesan para ellos, la soslayan” (Corán 83:1-3).

Jesús, además de formularla en positivo –“todo cuanto quieran que les hagan los hombres háganlo con ellos” (Mateo 7, 12; Lucas 6, 31), lo cual equivale a decir “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19, 18)–, le da un nuevo sentido a esta norma ética: al decir “ámense los unos a los otros como yo los he amado” indica como modelo referente no solo el amor de cada cual a sí mismo, sino el ejemplo dado por Él con la entrega de su propia vida: “los amó hasta el extremo” (Juan 13,1). Eso es precisamente lo “nuevo” de este mandamiento. Porque es amando al prójimo así, hasta las últimas consecuencias, como se demuestra el amor a Dios: “si alguno dice ‘Yo amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es un mentiroso. Pues el que no ama a su hermano, al que ve, es imposible que ame a Dios, a quien no ve” (1ª Juan 4, 20).

La primera comunidad cristiana se distinguió por el amor recíproco. Vean cómo se aman, escribió Tertuliano -a fines del siglo II- que exclamaba la gente al constatar cómo se trataban los cristianos. ¿Podríamos decir nosotros lo mismo de nuestras comunidades, en las que a menudo encontramos odios, envidias, intrigas, rencores, abusos y manifestaciones de violencia, indiferencia ante el dolor de los demás? ¿Qué hemos hecho, qué estamos haciendo y qué debemos hacer para cumplir a cabalidad el mandamiento nuevo del amor? .