Columnistas

El“modelo” Fonvalmed

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06 de julio de 2016

Venció el plazo para que la ciudadanía conserve la “presunción de inocencia” de Fonvalmed. Somos nosotros, los contribuyentes, los que la “estamos pasando por inocentes”...

Después de nueve meses de atraso, dos contratistas y una falla estructural, un nuevo problema detiene las obras en Los Balsos con la Transversal Inferior: la reparación de un muro. Como extraído de un capítulo de los Simpsons: una obra pública estancada porque dizque no hay claridad de “quién tuvo la culpa”.

En un país que respete a la ciudadanía, los vecinos de las obras no tendrían por qué padecer los intríngulis administrativos internos de una institución; si acaso, los conocerían a través de la prensa pero no a expensas de su libre movilidad, su tiempo (familiar y laboral), su tranquilidad. Encontrar a los responsables de un muro mal construido o de una tuerca extraviada le corresponde a la administración de Fonvalmed en instancias distintas al campo de la obra.

Dudo mucho que a estas alturas, los medios de comunicación, los contribuyentes afectados y los ciudadanos en general, se sigan tragando el cuento de que Fonvalmed “es modelo” para Colombia, Latinoamérica o el planeta.

¿De qué es modelo Fonvalmed? En la obra de Los Balsos con la Transversal Inferior, ha trabajado con disciplina para convertirse en el reflejo de por qué los colombianos perdemos el respeto por las instituciones: 1). Incumple su palabra, no acata los cronogramas; 2). Cobra impuestos sin un estudio detallado de la capacidad contributiva del ciudadano; 3). Castiga el pronto pago enviándole al contribuyente cobros adicionales, aun después de obtener el paz y salvo institucional; 4). Aquello de “hecha la ley, hecha la trampa” está perfectamente dibujado en el artículo 51 del Acuerdo 58 de 2008, que autoriza a Fonvalmed a ‘reconsiderar’ sus cobros; 5) Es un prototipo más de la propaganda estatal como mecanismo de distracción de la opinión pública.

EL COLOMBIANO publicó: “De acuerdo con el estudio de la Universidad de Medellín —que costó 208 millones de pesos y que informa qué falló y cómo se soluciona— la reparación del muro requiere una inversión de $1.700 millones”.

¿Quiénes pagarán esos sobrecostos, enredados en una madeja de lenguaje críptico-jurídico?

El pago de los impuestos por parte de los ciudadanos es necesario para urbanizar y crecer, pero la transparencia e idoneidad son fundamentales para generar confianza. Fonvalmed ha fallado en ambos frentes.

El respeto de la ciudadanía no se mendiga ni se exige: se merece. La fórmula no es tan compleja: basta con demostrar que se defienden los intereses de la gente y no del recaudador o de los contratistas (cuya ineptitud sobra comentar).

La Administración Municipal quiere llegar a un acuerdo con los afectados. Algunos propietarios insisten en interponer una acción de reparación directa... ¡tienen toda la razón!

As bajo la manga: Soraya Jaramillo, presidenta de la Mesa Minera de Buriticá, le dijo al corresponsal de la Revista Semana en Medellín, Daniel Rivera, que está “como para declararlo objetivo militar”. ¿Nos podría explicar mejor, señora Jaramillo?.