EL MOMENTO EQUIVOCADO PARA REDUCIR REFUGIADOS
Por Michael G. Mullen
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En medio de la peor crisis de migrantes registrada, la administración Trump está recortando el reasentamiento de refugiados. Como parte de su prohibición de viaje, el Presidente Trump limitó el número de refugiados para ser admitidos en 2017 a 50.000, el más bajo en décadas. Ahora la administración ha propuesto reducir la meta aún más, a 45.000 el año entrante.
A través de los años. Estados Unidos ha cumplido sus ideales y traído a millones de refugiados a la seguridad y la libertad. No se convirtió en un líder de reasentamiento por puro altruismo. Al dar la bienvenida a los refugiados, Estados Unidos revitaliza su democracia y su economía, ayuda a preservar o restaurar la estabilidad en las regiones volátiles del mundo y fomenta el respeto.
Al recortar el reasentamiento, el presidente está tomando una postura irresponsablemente estrecha en cuanto a la mejor forma de poner a América primero. Cerrar las puertas a los refugiados no solo aumentaría el sufrimiento humano; también debilitaría al país y socavaría su política exterior.
Hay más de 22 millones de refugiados en el mundo, el número más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Incluso antes de la presidencia Trump, la respuesta de Estados Unidos a esta crisis era relativamente modesta. En el año fiscal 2016, Estados Unidos reasentó a unos 84.000 refugiados, la mayor cantidad anual bajo el presidente Barack Obama. Por hacer la comparación, el país recibió a unos 200.000 refugiados anualmente temprano en la década de los 80 bajo el presidente Ronald Reagan.
Sin embargo, el esfuerzo de reasentamiento bajo el Presidente Obama sirvió a los intereses americanos. Por un lado, ayudó a los estados que reciben a la gran mayoría de refugiados sirios: Jordania, Turquía y Líbano. (En el año fiscal 2016, 12.500 de los refugiados reubicados por Estados Unidos provenían de Jordania, un aliado americano clave en una región crucialmente estratégica.) El enorme influjo de refugiados de estas naciones ha agotado sus recursos e infraestructura, convirtiéndose en una fuente potencial de inestabilidad e incluso de conflicto. Al reasentar a los refugiados, Estados Unidos ayuda a preservar la estabilidad y envía un mensaje de apoyo a los países cuya cooperación necesita en una serie de asuntos.
Los recortes de la administración Trump al reasentamiento envía el mensaje contrario. Es un mensaje escuchado por toda la región, por enemigos así como amigos de los Estados Unidos. Restringir el reasentamiento, especialmente dentro del contexto de la prohibición de viaje, parece validar la propaganda del Estado Islámico y otros grupos extremistas, los cuales dicen que Estados Unidos muestra hostilidad hacia musulmanes. La batalla contra el extremismo violento tiene que ser luchada con armas, pero también con ideas. Cerrar la puerta en la cara de los refugiados es una medida estratégica significativa.
Quienes se oponen al reasentamiento de refugiados quieren que usted crea que los enemigos del país están explotando el programa. No hay base fáctica para esta afirmación. De hecho, de todas las personas que entran a los Estados Unidos, los refugiados son los más cuidadosamente investigados. El proceso de selección es exhaustivo y largo, e involucra a numerosas agencias.
El apoyo a los refugiados crea otra forma de moneda para los Estados Unidos. Llámelo respeto o admiración o credibilidad, esta moneda se acumula cuando Estados Unidos lidera con ejemplo y defiende los derechos humanos en el escenario mundial. Es un recurso invaluable y fungible, acumulado durante muchas décadas. Permite a los Estados Unidos forjar vínculos con los movimientos democráticos.
Más que cualquier otro recurso esto representa la grandeza americana. La sacrificamos a nuestro riesgo.