EL ÓPTIMO MEJOR ACUERDO POSIBLE ES CON EL 100 %
Por Marta Lucía Ramírez de Rincón
El plebiscito del pasado 2 de octubre, es el hecho político más importante de la historia reciente. El éxito del NO es una gran oportunidad para corregir el Acuerdo con las Farc. Tanto quienes votamos por la opción del Si como del No, dimos un mandato de 13 millones de colombianos para tener un país sin Farc, con paz incluyente, estable y duradera, que se traduzca en un acuerdo que respete la Constitución, consulte la justicia, los derechos de las víctimas y la participación política, sin aspirar a ventajas ilegítimas.
El fin del conflicto colombiano, hoy con las FARC, mañana con el ELN, es un deber ético que requiere compromiso político, de toda la sociedad colombiana y el fortalecimiento institucional. Solo así, todos los ciudadanos acatarán el imperio de la ley y lograremos una sociedad que garantice a todos el ejercicio de los derechos y obligaciones consagrados en la Constitución.
La campaña y no el resultado del plebiscito, dejó una sociedad polarizada. Sin embargo, no es momento para profundizar en la división nacional, sino para asumir con responsabilidad la obligación de contribuir a la solución de esta crisis política que es también de la sociedad.
No es cierto que todos los partidarios del No seamos del Centro Democrático. Tengo, por supuesto, afinidad con el expresidente Uribe, pues de lo contrario no habría podido ser su ministra, pero mi lugar político ha estado en la defensa de las instituciones, el desarrollo de la libre empresa y la garantía de la dignidad de la persona, como doctrina del Partido Conservador. Es lo que reivindiqué, al igual que lo hizo el expresidente Andrés Pastrana.
La responsabilidad que tenemos es enorme. Debemos contribuir a la solución de esta crisis trabajando de la mano con el Gobierno y, por ello, fue muy importante la reunión de ayer en la Casa de Nariño. Lo relevante ahora, es que el resultado de esta trascienda a la historia. Ha sido muy importante escuchar al presidente Santos que tiene toda la voluntad de incluir modificaciones y abordar las inquietudes de los representantes del No. El nuevo acuerdo tiene que hacerse tomando como base el ya firmado, el cual, según la Corte, quedó sin piso jurídico y sin poder implementarse.
Las marchas estudiantiles dejan una gran lección. Cada uno de nosotros, desde el andén de la ciudadanía y del sector empresarial, debe en lo cotidiano desarmar el lenguaje, porque desafortunadamente se percibe agresividad en los micrófonos y en las redes sociales.
Es muy importante el acompañamiento de la comunidad internacional, como garante de esa paz verdadera para los colombianos y no solamente del acuerdo entre las FARC y el presidente Santos.
Aunque se hablaba “del mejor acuerdo posible” cuando representaba al 49.7 % de quienes votaron, ahora el desafío es lograr que, con el esfuerzo, trabajo, experiencia, buena fe y disposición de escuchar al otro, logremos que este nuevo acuerdo sea el “óptimo mejor posible”, que incluya al 100 % de los colombianos. Así, superaremos la polarización y lograremos una sociedad que de manera constructiva debata ideas, proyectos y propuestas para su desarrollo y progreso, incluyendo el debate con todos los sectores y con las Farc, para que se puedan reinsertar a la sociedad reconociendo y aceptando el imperio de la ley.