Columnistas

El país de los impuestos

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09 de enero de 2016

Muchos recordamos ese momento. Era un día del 2010 y ahí en la pantalla del televisor estaban dos candidatos presidenciales: Antanas Mockus y Juan Manuel Santos. Este último y en pleno debate pronunció lo que más o menos han dicho otros: “No aumentaré las tarifas (de impuestos) durante mi gobierno. Le puedo firmar sobre piedra o mármol si es necesario”. Mockus y muchos aplaudieron, le creímos.

Han pasado casi cinco años desde entonces y si el curso de la historia nacional sigue como va, ante el Congreso será presentada en los próximos meses una reforma tributaria basada en el estudio y las recomendaciones de una comisión de expertos. Dicha comisión presentó su último reporte el 23 de diciembre (es un buen día para no generar escándalo) y según él, se deben modificar varios aspectos. El primero de ellos tiene que ver con el incremento del IVA que pasaría del 16 al 19 por ciento.

Esto quiere decir que si una persona compró unos zapatos que le valieron 75 mil pesos y 12 mil fueron destinados al IVA, con la nueva reforma tendrá que pagar otros 2.500 pesos correspondientes a ese impuesto y por el mismo producto. En palabras simples, significa que de aprobarse la medida y si esa persona no tiene ingresos extras, para adquirir ese artículo, deberá dejar de comprar una bolsa de leche que cuesta alrededor de dos mil pesos o reducir un transporte de bus que cuesta casi lo mismo.

La reforma plantea aplicar el IVA a artículos como el arroz, la leche, los huevos, medicamentos y útiles escolares. En el incremento de ese impuesto estará incluida la medicina prepagada, las escasas patentes que produce Colombia, los cobros del sector financiero, el Internet y los artículos de tecnología para todos los estratos. Además, más personas tendrán que comenzar a declarar renta y se incrementarán los combustibles. Ricardo Ávila, director de Portafolio ha afirmado que no debe haber tanto pesimismo porque el año que empezó se comportará de forma similar al 2015. A pesar de esta opinión experta, es casi imposible no sentir preocupación o molestia. Y esto ocurre no por falta de razón. Entendemos que el Estado debe obtener más dinero para no colapsar y que el mundo cambió.

Lo que no comprendemos es por qué no generamos ingresos diferentes y sigue subiendo el costo de la vida y no los salarios de muchos. No entendemos que cada vez paguemos más impuestos y no veamos buena parte de ellos en la vida diaria. Escuchamos noticias de la compra de cortinas millonarias para el palacio presidencial, aumento de salarios a funcionarios, contratos millonarios a una asesora pero no sabemos más sobre recortes en burocracia estatal. ¿Por qué no mejorar más los métodos para combatir la evasión fiscal?

Según Business Insider, una publicación de finanzas, Colombia es el cuarto país en el mundo y el tercero en América Latina cuyas empresas y ciudadanos pagan impuestos más altos y con cifras que se acercan al 75 por ciento de sus ingresos. Al paso que vamos, le quitaremos el primer lugar a Argentina. Y nosotros seguimos quejándonos en medio de la sumisión.