Columnistas

EL PAÍS PAISA DESCONECTADO

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01 de octubre de 2018

En las preferencias turísticas de los antioqueños dejaron de estar en primeros lugares los viajes por carretera al Viejo Caldas. También puede estar bajando Medellín en el ranquin de los destinos más atractivos para la gente del occidente y el sur del país por vía terrestre. El tiempo de duración del recorrido de Medellín hasta Armenia, por ejemplo, se ha duplicado. Está volviendo a durar las diez o más horas de hace medio siglo. Antioquia no sólo no figura en el llamado Paisaje Cultural Cafetero, sino que está desconectándose de regiones cuyas afinidades históricas, geográficas y genealógicas no es necesario explicar.

Al viajero frecuente, que no puede abstenerse de hacer tales recorridos, está resultándole una pesadilla irse por tierra. Y en avión los costos son exagerados, además de ser muy escasos los vuelos. Quien haya ido en familia a conocer bellezas como el Parque del Café o el panorama encantador del Quindío, prefiere no repetir el paseo por más que lo quisiera. Da pena recomendárselos a otros amigos o conocidos, pues cómo va a exponérseles a las sacrificiales pruebas de paciencia en los tramos en que se realizan las obras para las autopistas de las concesiones Pacífico 2 y 3. La única vía en estado aceptable es la del Alto de Minas a La Pintada. Las demás tienen pasos como de trochas de arriería, polvorientas en días de sol o pantanosas cuando llueve.

¿Será que entre el nuevo y esperanzador gobierno y los concesionarios acuerdan un plan extraordinario que alivie las penalidades de los viajeros, sin perjuicio del avance de las obras, sobre todo para que se disminuyan los riesgos del que podría ser un colapso inminente del turismo y una desconexión terrestre fatal de Medellín con el sur del continente y el occidente colombiano? ¿Qué tal si deciden, por ejemplo, que el transporte de camiones y tractomulas sea de 6 de la tarde a 6 de la mañana y el de particulares y buses entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde, para evitar congestiones y filas de varios kilómetros?

Celebrábamos hace 30 años que Pereira ya estuviera a cuatro horas de Medellín y que de Manizales pudieran venir a mercar los sábados al Éxito para aprovechar que el viaje por Irra era de sólo tres horas. Eso pasó a ser leyenda. La gente se consuela con la ilusión de que las obras de doble calzada terminarán algún día. ¿Qué tan pronto será, si las perspectivas parecen un poco inciertas cuando se teme que las autopistas no alcanzan la mitad de la ejecución y no se conocen datos precisos sobre si la financiación total quedó asegurada? El País Paisa está desconectado, sigue partido en dos.