Columnistas

EL PEQUEÑO UNIVERSO

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06 de noviembre de 2016

Tal vez ya no lo consideren un camino factible pero es muestra de las técnicas del todo vale, del comportamiento mezquino y cínico al que nos tienen acostumbrados los señores y señoras de la política nacional. Múltiples demandas ante la Corte Constitucional presentaron los líderes del NO antes del plebiscito con el objetivo de tumbar los acuerdos o el mismo plebiscito, y que después de su sorpresiva victoria ya no les fueron útiles y buscaron retirarlas, a lo que la Corte les dijo no. Algunos promotores del SI, que bien incómodos estarían en su momento por estas argucias jurídicas de la contraparte, las vieron como una posibilidad de implementar los acuerdos a pesar del resultado adverso del 2 de octubre. Increíble paradoja, sacar adelante los acuerdos precisamente si se aceptara alguna de las demandas presentadas por sus opositores. Suena cantinflesco pero así es. Y en el circo de la política nacional es posible.

Unos dirigentes del NO dijeron que la Corte Constitucional estaba siendo presionada por el Gobierno Nacional y que harían conejo con alguna de las demandas que ellos mismos presentaron. Como ya no me sirven, pues saquemos de tajo lo que ellos mismos argumentaron y que se les estaba devolviendo como un búmeran contra sus intenciones. Y se imagina uno a líderes del SI rogando para que las demandas hubieran sido, ahora sí, bien presentaditas, bien argumentaditas. Solo espero que la Corte Constitucional trabaje con sabiduría, justicia y celeridad para resolver esta situación imparcialmente.

No sé si tiene algún asidero jurídico lo demandado, no soy abogado y la verdad no me importa. Lo que me llama la atención es el comportamiento de algunos de los políticos involucrados. Cuando cualquier instrumento vale, cuando cualquier tergiversación es posible, cuando cualquier mentira o media verdad es un arma admitida en la contienda política, cuando el fin justifica los medios, esto es lo que pasa.

El respeto por la verdad y la reflexión se pierde y se llega simplemente a la instrumentalización de todo con tal de acabar llegando a los propósitos deseados. Y acá no se salva ninguno. Voces escépticas y pragmáticas llamarán esto “la política de siempre”. Y oye uno decir que “así es que se hace política”. No señor, así no es. Porque con tamaña frase van justificando todo: la compra de votos, la corrupción, el clientelismo, el engaño, la mentira. Todos comportamientos graves, muy graves en el ejercicio de la política. No estoy de acuerdo y sé que es posible otra política. Aquí en Colombia y en todas partes del mundo hay gente que hace política decente, coherente. Probablemente no obtengan triunfos frecuentes o muy significativos, pero son muy importantes como faro en nuestra y en todas las sociedades. Yo no me imagino por ejemplo a Mockus, para señalar solo un caso de alguien local, inventando mentiras para ganar. Porque ese hombre cree que el fin no justifica los medios. La mejor forma de vencer la abstinencia es con una política decente. Pero parece que vamos a seguir teniendo abstinencia por encima del 50 % en Colombia por mucho tiempo.