Columnistas

EL PÓQUER Y EL AJEDREZ

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16 de mayo de 2016

En el avance hacia los acuerdos de paz de La Habana están enfrentados dos juegos, el póquer de Santos y su gobierno y el ajedrez de Timochenko y las Farc. El primero es táctico e inmediatista y ganan la astucia y la suerte. El segundo es estratégico y de largo alcance y gana la fría inteligencia. Es la confrontación entre el tiempo oficial programado por la urgencia de resultados políticos y el tiempo insurgente lento, desesperante, no condicionado por el afán y los afanes de los plazos.

Si, como se ha dicho, a la guerrilla están haciéndosele demasiadas concesiones, puede ser porque esté primando lo estratégico del ajedrez sobre lo táctico del póquer. ¿Cómo comprender, si no, la carta que le envió el sábado el comandante de las Farc al expresidente y senador Uribe, para invitarlo a conversar, mientras, por su parte, Santos porfía en sus provocaciones y se abstiene de llamar al diálogo a su aguerrido antecesor, como si no fuera importante hacer las paces con la oposición? ¿Por qué se empeña en lograr un acuerdo excluyente, de espaldas a por lo menos medio país que no es enemigo de la paz pero sí preferiría más estrategia que táctica, más jugadas previsivas, anticipatorias e inteligentes de ajedrez, que las movidas ocasionales del cómodo juego de póquer de los clubes del altiplano capitalino?

Leo la carta de Timochenko y me resisto a creer que pueda tratarse de una trampa macabra, como lo ha sugerido algún amigo malpensante. Habría querido que en el mismo tono, si se quiere con iguales términos, la hubiera escrito Santos. ¿Será que se lo han impedido las características y condiciones del póquer? ¿Tan cierto es que su insistencia en los acuerdos de paz sí es personalista que sigue desconociendo la realidad incuestionable de que Uribe está representando, quiérase o no, séase o no uribista, la otra cara de la moneda de la opinión colombiana?

Más preguntas que respuestas y conceptos me despierta la carta de Timochenko a Uribe, escrita en un castellano civilizado y nada montaraz, directo y limpio desde el punto de vista de la construcción gramatical. ¿Ha captado el jefe de las Farc el riesgo de que se amplíe y propague la exhortación de Uribe a la resistencia civil? ¿Por qué la carta no fue enviada por las dos partes, como podría esperarse, y en cambio queda la impresión de que una vez más el ala de la guerrilla ha tomado la iniciativa? ¿Qué pensarán Santos y los negociadores en nombre del Estado colombiano ante este nuevo gol de las Farc? ¿Y sobre todo, qué responderá el expresidente Uribe y si tomará más gotas de valeriana para aceptar con ecuanimidad la mano tendida por Timochenko?.