El Porqué de una Ley de Sometimiento a la Justicia
Si Colombia de verdad está comprometida con la lucha contra el crimen organizado se necesita una ley de sometimiento a la justicia de los miembros pertenecientes a las estructuras criminales.
Es hasta sorprendente que Colombia no haya adoptado todavía un mecanismo jurídico que favorezca el desmantelamiento de las organizaciones criminales.
Es más, históricamente Colombia ha delegado esta función a los Estados Unidos a través de la extradición, abdicando así su responsabilidad de una lucha contundente contra los tentáculos de la mafia en el país. Quizás fue algo que, en un dado momento en la historia del país, por la debilidad del Estado, la fragilidad de la democracia, y los altos niveles de corrupción, fue necesario y hasta responsable.
Pero hoy las cosas son distintas. El acuerdo de paz con las Farc no representa solamente el fin formal del conflicto armado con esta guerrilla; es también un llamado al Estado colombiano para que asuma la responsabilidad de crear las condiciones de paz y de seguridad en todo el país. Esto necesariamente requiere un nuevo compromiso y nuevas medidas en la lucha contra las organizaciones criminales y mafiosas, que son hoy en día la causa principal de la violencia y la mayor amenaza a la seguridad.
Además, hay que pensar que a Washington cada vez le interesa menos jugar un papel suplente en la administración de la justicia en Colombia. Durante los últimos treinta años, Estados Unidos ha obtenido la extradición de los mayores capos del narcotráfico. La extradición y la colaboración jurídica han sido una estrategia central (y en muchos sentidos eficaz) en la lucha de Estados Unidos contra al narcotráfico. Pero Washington está cada vez menos interesada en los jefes del narcotráfico en Colombia (que ya no tienen el perfil y el talante de los grandes capos de los carteles) y miran cada vez más hacia México. Por ejemplo, los abogados que han construido su carrera negociando la colaboración de narcotraficantes colombianos con el gobierno norteamericano tienen en la actualidad más mexicanos como sus clientes. Esta situación también requiere que Colombia asuma cada vez más su propia responsabilidad en la lucha contra el crimen organizado y el poder mafioso.
Por eso, si Colombia tiene la voluntad política para combatir a la mafia, una ley que favorezca el sometimiento a la justicia es una medida necesaria y urgente. Además, la realidad fragmentada que marca hoy al crimen organizado facilita la entrega y la colaboración de los criminales: un menor sentido de pertenencia y de lealtad entre los criminales está hoy debilitando el código mafioso del silencio.
Aún si está demostrado el efecto que el sometimiento a la justicia puede tener en el desmantelamiento de las estructuras criminales, esta medida sigue encontrando hoy muchas resistencias en Colombia. Existe mucha prudencia para reunir la voluntad política necesaria y quienes se dedican al tema encuentran oposición.
Vale entonces la pena preguntarse: ¿cuáles son los intereses, las alianzas, las convergencias y las peligrosas complicidades dentro y fuera del Estado que están detrás de esta resistencia?.