El que la hace ¿la paga?
“El que la hace la paga”, repite Iván Duque. Pero, al parecer, Medellín ofrece cómodas cuotas...
El semanario Proceso publicó que Alfredo Guzmán, ‘El Alfredillo’, segundo hijo del ‘Chapo’ Guzmán (Cartel de Sinaloa), llegó a Medellín hace dos años: “Se movía con mucha discreción y resguardado a prudente distancia por sus escoltas [...]”. De acuerdo con un informante de las agencias de seguridad colombianas y estadounidenses: “La facción de La Oficina que lo protegía y que lo contactó con empresarios locales recibía una participación de todos sus negocios en la ciudad”.
Guardaespaldas y vínculos con “empresarios locales” (¡¿Quiénes?!): casi un entorno protector.
Al Cartel de Sinaloa le sienta bien la Eterna Primavera... aunque a veces llueva. En 2014, fueron capturados dos de sus colaboradores, Lucía Inés Cifuentes Villa y Jaime Alberto Roll Cifuentes (pertenecientes al mismo clan de Dolly Cifuentes Villa, alias ‘La cuñada’, extraditada en 2012, compañera sentimental de Jaime, hermano fallecido de Álvaro Uribe).
En el análisis “¿Es el Cartel de Sinaloa un nuevo actor criminal en Medellín?”, James Bargent advertía (Insight Crime, 2014): “La organización criminal más temible de Colombia pacifica a las pandillas callejeras, mientras el principal cartel de la droga de México inunda la ciudad con dinero y armas”.
En el reciente foro ‘Seguridad ciudadana en Colombia: retos y perspectivas’, Federico Gutiérrez, el segundo alcalde más popular del país según Gallup, aseguró que aquí “se concentra el 43 % del total de estas organizaciones, participan en el 81 % de los asesinatos y el 44 % de los hurtos”. Afirmó que las franquicias surgen porque los criminales saben que “esto anda muy duro por acá”.
¡Las franquicias están en ebullición porque pueden! Si han prosperado en la segunda ciudad colombiana, hacerlo en Santa Marta o Cartagena es pan comido.
El discurso de “los voy a atender de a uno” captura más encuestados que criminales...
La Fiscalía publicó las cifras de esclarecimiento de asesinatos en Colombia entre enero y octubre de 2018: Medellín ocupa el segundo peor lugar; solo 22% de los homicidios son imputados. El primer puesto lo ocupa Cali (13 %); el tercero, Bogotá (30,15 %). Superamos la media del país: solo el 26 % de los homicidios es esclarecido.
513 personas han sido asesinadas en Medellín (fecha de corte: 28/10/2018).
El informe ‘Medellín: Oficinas de cobro 2018’, de la Fundación Pares, señala “la corrupción de algunos integrantes de la fuerza pública” como uno de los factores que llevan a los jóvenes a optar por la economía ilegal.
Y es que enfocar el retrovisor en las autoridades permite entender mejor el problema. Por ejemplo, el general Mauricio Santoyo –exjefe de seguridad de Uribe– alertaba a los narcos sobre la presencia de agentes secretos nacionales y extranjeros.
O Carlos Mario Aguilar, alias ‘Rogelio’, fue cabeza de La Oficina después de ‘Don Berna’: desde el CTI trabajaba para la mafia.
O Gustavo Villegas, exsecretario de Seguridad: capturado por concierto para delinquir y alianzas con La Oficina. En preacuerdo fue condenado a 33 meses de prisión por omisión de denuncia, y abuso de función pública y de autoridad (cargos distintos a los originales). Cumple su condena en casa.
Quedan claras las tarifas “de pago”: trueque, descuento, crédito. Y, según la Fiscalía, en Medellín 78 % de los asesinos la saca gratis.