Columnistas

El sueño colombiano

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12 de julio de 2015

Los Estadounidenses tienen claro que significa cuando les hablan del sueño americano. Incluso el resto del mundo lo tiene claro. Cuando el Presidente Obama en un discurso de “State of the Union” decía que el sueño americano no está siendo posible para muchos estadounidenses, el ciudadano gringo sabe a que se refiere. Usted sabe a que se refiere. Es corto y contundente. Ellos se han encargado de que la sociedad en su conjunto lo comparta, aspire a ese sueño y ayude a su construcción. Se podrá argumentar que no lo han logrado, que falta mucho, que no todos están comprometidos, que hay que revisarlo, pero, primero: es aspiracional, o sea, es un norte adonde se dirigen, a pesar de las dificultades y los contratiempos. Y segundo, es compartido por la gran mayoría. Y me parece un logro inmenso. Verlos cantar “God Bless America” en los estadios y coliseos donde se disputan encuentros deportivos, a fanáticos de un equipo y otro al unísono es tremendo. No voy a entrar en los riesgos del patriotismo o el nacionalismo, que por supuesto los hay cuando son mal entendidos, pero el solo hecho de que como sociedad tengan esta dinámica, sin lugar a dudas los ayuda a avanzar, particularmente porque estas dos manifestaciones que señalamos están fundadas en la igualdad de oportunidades y derechos de todos y cada uno de sus ciudadanos.

Podría seguir indicando sociedades donde la aspiración conjunta es clara. Inglaterra o Australia (donde tuve la oportunidad de vivir) la tienen y creo que nosotros no tenemos ese sueño compartido. El hecho de que cada tanto se ventile una constituyente por la razón que fuese, es para mi un signo manifiesto de que estamos todavía lejos de esta aspiración fundamental para la cohesión como país. Nuestro proyecto como sociedad ni es claro ni ha calado por supuesto en el corazón de cada colombiano.

Una acción ligera, de alcance muy limitado, pero contundente, frente a la importancia y alcance de este concepto fue lo sucedido en Suráfrica cuando el recién posesionado Presidente Nelson Mandela unió al país alrededor del equipo de Rugby que disputaba la copa mundial como camino a unir una nación segregada por la diferencia racial. Una oportunidad aprovechada brillantemente que ayudó a reconciliar en parte ese país en un momento clave.

Colombia necesita saber, con conceptos y símbolos claros, a qué tipo de sociedad aspira y que esto nos una en valores, fraternidad y diversidad. Hay que tener un espacio, un concepto, una aspiración donde nos encontremos, compartamos y avancemos.

En el caso de que se negocie el fin del conflicto, hay una oportunidad magnífica para este propósito. No solo una oportunidad, sino una necesidad inapelable si de verdad queremos transformarnos como sociedad y construir un proyecto colectivo donde quepamos todos. Va a ser por supuesto una construcción permanente, inacabable, pero que toda sociedad decente debe afrontar, si es que de verdad queremos una nación justa y equitativa.