EL TREN QUE CATAPULTARÍA LA ECONOMÍA
Cuando Iván Duque Escobar asumió la Gobernación de Antioquia en 1981, su primer mensaje al instalar la Asamblea, fue destacar la trascendencia que para el departamento y el país tendría la construcción del Canal del Atrato.
Así lo revela el autor del libro de Daniel Valois Arce, que le fuera entregado a su hijo, el hoy presidente Iván Duque Márquez, al término del XXX Encuentro de dirigentes del Suroeste antioqueño, quien emocionado recreó su mirada en las páginas y la foto de su padre, que en aquel entonces abrigaba la esperanza de ver culminado el proyecto de comunicación entre los dos océanos antes del año 2000.
El Canal de Panamá es hoy el motor que ha impulsado su economía y el mayor crecimiento de la región. Pienso que de no haberse separado de la Gran Colombia, continuaría siendo una extensión de la pobreza del Chocó y el Canal no se hubiese construido aún.
Mientras los colombianos, afirma el autor, seguimos pensando en “la afrentosa historia de la separación de Panamá y la pérdida del Istmo, nos dejó un trauma que se renueva con la inevitable lectura de esa triste historia”.
Han transcurrido casi 40 años y la ilusión continúa viva pero como una idea panorámica irrealizable, a menos que el país elija un gobernante que descifre la receta de su materialización y lo asuma como un proyecto de Estado y le dé prioridad en su agenda.
Es probable que la idea de un canal a nivel ya no sea viable por el enorme impacto ambiental, sino más bien retomar la idea del PTI (Puente Terrestre Interoceánico) planteado por el presidente Barco: en vez de un canal, construir un tren de carga con dos terminales portuarias de aguas profundas; la una en Coredó, en la bahía de Humboldt en el Pacífico, y la otra en Tarena, en el golfo de Urabá, para movilizar contenedores como lo hace Panamá entre los puertos de Balboa y Colón mediante un ferrocarril (inaugurado en 1855), una obra que fue la precursora del canal y que ha venido complementando su operación.
Dos empresarios audaces han venido abriéndole camino al proyecto ante el Idea, la ANI, el Ministerio de Transporte y el empuje del expresidente Álvaro Uribe, a fin de encontrar la mejor fórmula para su materialización, bien sea mediante una alianza público-privada o un contrato de concesión.
Son muchos los desarrollos asociados al proyecto frente al inmenso potencial de la región: la explotación ganadera, agrícola y forestal, ciudadelas portuarias, explotaciones mineras, instalación de plantas de beneficio de la bauxita para producción de aluminio en Urabá, centrales hidroeléctricas, etc. Sería sin duda un proyecto que dividiría la historia en un antes y un después porque catapultaría la economía y el crecimiento económico y social del país.