Columnistas

Emociones de pantalla

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21 de noviembre de 2016

Por Sara Betancur Carvajal
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 7° semestre
sarita_0095@hotmail.com

No logro acordarme de quiénes éramos antes de las pantallas, quiénes éramos antes de ser perfiles, y me enoja profundamente.

Me entristece que ahora para los momentos tenemos fotos, para los amigos etiquetas, para los pensamientos estados, y para las opiniones comentarios y caritas. Me parece que es un síntoma de que hemos empezado a destruirnos como humanos y a construirnos como símbolos binarios que traducen acciones en la web.

Me asombra la continua búsqueda por fabricarnos para ser aceptados por otros que viven con el mismo afán. Me asombra cuánta ficción cabe en los marcos de las fotos que subimos a las redes. Pero sobre todo, me asombra la cantidad de horas que perdemos frente a las pantallas, inconscientes de que la vida se nos escapa por la espalda.

Por eso no me alegra, ni me divierte, ni mucho menos me encanta, que las emociones se nos vuelvan también íconos, que intentan decirlo todo y terminan diciendo nada. Por eso, la opción de los nuevos emoticones de Facebook, que llega para quitarle el trono al me gusta, me genera una cierta desconfianza. Me hace pensar en lo insípido que sabe un te quiero cuando es leído y en el vacío que deja leer lo que hubiésemos querido escuchar de cerca.

Así que lo siento por los seguramente arduos días de trabajo de los ingenieros de Facebook en pro de crear los Reactions, pero prefiero y seguiré prefiriendo ahogar un grito en la almohada cuando algo me enoje; sonreír hasta sentir los labios anestesiados cuando algo me alegre; que el viento me moleste en los ojos, abiertos de par en par, cuando algo me asombre; reírme hasta que me duela la barriga cuando algo me divierta; seguir llorando al son de canciones para deshacer nudos en la garganta cuando algo me entristezca; decido seguir mirando lo que me encanta como si fuera a desaparecer si le quito los ojos, antes que seleccionar un emoticón para publicarlo en una pantalla.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades e instituciones vinculadas con el proyecto.