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En energía, a pagar errores ajenos

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07 de noviembre de 2015

Los recientes anuncios de aumentar las tarifas de energía, no han sido de buen recibo por parte de los expertos en el tema, más que por los usuarios que aún no perciben los sobrecostos que tendrán en sus facturas de luz.

La principal causa de esta situación, en la que los embalses han bajado drásticamente sus niveles de almacenamiento, es el fenómeno de El Niño. Sin embargo, a decir de las empresas del sector eléctrico esta situación de la naturaleza, en donde las aguas del Pacífico se recalientan estaba prevista, y es algo que se conoce de vieja data.

Pero lo que tampoco es imprevisible y se convierte en imperdonable, es que las termoeléctricas del país, las que debían entrar en operación para apoyar los bajos niveles de agua en las centrales hidroeléctricas, no sirvieran a la hora que se les necesitaba, cuando más las requiere el país...ya.

Además, fuera de todo cálculo estaba que ante la ineptitud, desgreño o posible negligencia en el sector eléctrico, el gobierno nacional se viera en la obligación de subir las tarifas de energía, de una manera descarada e inusitada. Primero para obligar a los colombianos a ahorrar energía ante la escasez de la misma, como en los tiempos del “apagón”, en el gobierno de César Gaviria, y segundo para reponer pérdidas económicas por lo que otros dejaron de hacer o hicieron mal.

El descontento general por el alza de las tarifas de la luz es válido; y lo será mucho más cuando cada usuario vea afectado su bolsillo por un sobreprecio en su factura, que promete durar unos meses, pero que se quedará como un impuesto más, similar al del 4 por mil que se impuso por unos meses y ahí se quedó.

Pero lo más grave aún de esta cadena de errores, es la afirmación de la directora que representa la Asociación Colombiana de Comercializadoras de Energía, en el sentido de que bajo su análisis, hay muchas posibilidades de que tengamos pronto un racionamiento.

La decisión de EPM de incrementar un 12 % las tarifas de energía en 2016, de por sí es insólita, cuando los usuarios regulados y no regulados estaban pagando de tiempo atrás un cargo adicional en sus facturas de energía. Valor que, supuestamente, garantizaba mayor confiabilidad al servicio; y además se encargaría de financiar al mercado eléctrico en situaciones críticas como las que actualmente vive el país.

Por lo que se está viviendo, es de creer que las altas tarifas de energía que se pagan en Medellín son cada vez más injustas e insostenibles, y que igual contradicen la razón de ser del Grupo EPM como entidad pública. En EPM saben que hay unos márgenes que nos permitirían ser más moderados con las tarifas para evitar que desde el gobierno nacional nos midan con el mismo rasero de las demás empresas del sector eléctrico. Eso sí que beneficiaría la competitividad de la ciudad y del departamento.