EPM y Antofagasta
Escribir sobre EPM siempre será inspirador, ya que es una de las empresas más icónica y ejemplarizante en Colombia. Joan Clos, director de ONU Hábitat decía: “Medellín es como un oasis en Latinoamérica, mientras los políticos privatizan empresas públicas, en sus países, ustedes fortalecen EPM. Medellín cada vez se parece más a una ciudad escandinava en su modelo empresarial”. Hoy día, gracias a EPM, nuestra ciudad recibe anualmente, alrededor de $1 billón de pesos, para inversión en lo social y la idea hacia futuro, debe ser que la estrategia de diversificación del portafolio de la compañía le permita generar más ingresos para así reinvertirlos en la ciudad.
EPM, hace varios años, definió una MEGA (Meta Grande y Ambiciosa) de US$14.200 millones de ingresos y US$5.000 millones de Ebitda al 2022 de la mano de una dimensión social y otra ambiental, a partir de 7 negocios alrededor de la generación de energía, distribución, transmisión, gas, provisión de agua, gestión de aguas residuales, gestión de residuos sólidos y por último TIC´s. Su apuesta estratégica ha sido crecer en clientes, mercados y negocios. Recordemos, que cuando nace la empresa en 1955 se concentró en Medellín, y que, a partir de 1999, inicia su expansión regional en Antioquia. En el 2003 da el salto al contexto nacional en otros departamentos y en el 2011 inicia la carrera para convertirse en multilatina llegando a Guatemala, Salvador, Chile y consolidando su operación en Panamá. Hoy día, el 11 % de sus utilidades provienen de las operaciones internacionales y 1 de cada 3 pesos transferidos a la Alcaldía llegan de esas mismas operaciones. En materia energética ha agotado el máximo regulatorio permitido lo que la obliga pensar en los mercados internacionales y, en otros segmentos, como el agua, residuos sólidos, TIC y aguas residuales. Bajo esta lógica decide, al momento de proponer su MEGA, convertirse en el jugador más importante en agua en Latinoamérica, diversificando su portafolio de inversiones que le permitan igualmente apalancar programas sociales como las becas, la electrificación rural, entre otros.
El año pasado la junta directiva aprobó la compra de Aguas de Antofagasta negocio, en mi opinión, visionario y estratégico, ya que según las Naciones Unidas “se estima que la demanda mundial de agua aumentará cerca de un 55 % para el año 2050. Como resultado, la disponibilidad de agua dulce estará bajo mayor presión durante este período, y las previsiones apuntan a que más de un 40 % de la población mundial vivirá en zonas con severos problemas hídricos para el 2050”. Pero no tendremos que esperar al 2050 para sufrir las consecuencias, ya hoy el cambio climático se evidencia cada vez con más fuerza en fenómenos como El Niño, que tiene sufriendo a gran parte del país y que ha afectado los ingresos de EPM en alrededor de $365.000 millones. La realidad es que EPM debe mirar más hacia el mar que hoy día concentra alrededor del 96 % del agua del planeta y aprender sobre nuevas tecnologías de desalinización de agua, y así poner pecho a estos dos grandes problemas.
Aguas de Antofagasta, hace parte de esta apuesta estratégica de ser líder en agua en Latinoamérica operando diferentes tecnologías alrededor del agua. Desde el punto de vista de dominancia de una tecnología nueva para EPM como la desalinización, la diversificación del portafolio, las proyecciones positivas de valoración de la compañía y entendiendo la problemática de escasez de agua que se avecina, considero que el negocio de Antofagasta fue acertado. El tiempo dará la razón.
P.D: La elección de Jorge Londoño de la Cuesta es prenda de garantía de un hombre serio, honesto, preparado que estoy seguro lo hará muy bien. De ser así, ojalá pueda continuar en el cargo independiente del cambio de administración. Hay cargos que por el bien de la ciudad deben estar por encima de los ciclos políticos y más a las consideraciones de sus juntas directivas que para ello son elegidas.