¿Es viable el Parque del río?
Los Campos Elíseos, el río Sena en París y el Parque Central en Nueva York, son tres ejemplos de espacios públicos que transformaron la vida de los residentes de esas ciudades; algo parecido nos ocurre en Medellín. Si el Metro no se hubiera construido y tampoco el complejo de Plaza Mayor, pese a muchos críticos, obstáculos durante el proceso y faltantes de presupuesto, hoy los medellinenses no los disfrutaríamos.
El proyecto del parque del río, algunos lo tildan de iluso, otros de arrojado por sus dimensiones y características constructivas y sin embargo el Alcalde Gaviria sigue con su empeño de duplicar el espacio público por habitante, lo demuestra la licitación LP-20-2014 que se cerró el primero y se adjudica el 29 de diciembre, pese a las observaciones expresadas por destacados ingenieros y expertos en este tipo de proyectos, las mismas que por ningún aspecto deben ser desatendidas por los profesionales que realizan los estudios técnicos y económicos y que el Concejo de la ciudad debe valorar con toda responsabilidad.
Este proyecto no puede tener los riesgos que se corrieron durante la construcción del Metro, cuando no se realizaron todos los estudios ni se elaboró un presupuesto completo sobre el valor total de la obra y por ello la parálisis que se vivió por todos conocida, tampoco lo que está sucediendo en el túnel de La Línea por los imprevistos geológicos que incrementarán el proyecto en un 25 %. En el caso del Parque del Río los problemas de cimentación, de nivel freático, de manejo de las quebradas afluentes, de los colectores de aguas residuales construidos durante años con gran esfuerzo económico por parte de EPM y del tráfico vehicular que converge a ese sitio como eje estructurante de la movilidad de la ciudad, no son de poca monta bajo el punto de vista técnico y económico, que no pueden ser tasados con ligereza por parte de la Alcaldía y de los responsables del proyecto.
Adicionalmente los costos sociales para solucionar de una vez por todas el problema de los indigentes que residen en la vera del río, del sostenimiento de las zonas verdes porque sabemos de las dificultades presupuestales, administrativas y de seguridad de otras zonas verdes y parques de la ciudad. Adicionalmente, si comparamos los costos de mantenimiento anual del Túnel de Occidente convertidos a la longitud de las vías soterradas que tendrá el proyecto del río, el valor podría ser de 37 mil millones anuales que deben ser tenidos en cuenta dentro de los costos, y evaluar las alternativas para obtener los ingresos vía peajes o dentro del presupuesto de la ciudad.
En resumen, el proyecto es ambicioso, cambiará la faz e integrará el río dentro del hábitat de la ciudad, todo ello es positivo y ojalá se pueda ejecutar. En lo que no se pueden equivocar las autoridades es en el cómo y el cuándo, porque los imprevistos son muchos y las arcas de la ciudad no se pueden hipotecar sacrificando la inversión social en comunidades necesitadas y tampoco aplazar otros proyectos importantes. La comunidad tiene derecho a conocer con claridad el costo, el impacto que generarán las obras y la sostenibilidad del parque, así mismo las autoridades el deber de garantizar la viabilidad del ambicioso proyecto.