Escolares y convivencia
Un caso de violencia se presentó recientemente en las afueras de un colegio oficial de Medellín; movilizó redes sociales con réplicas de todo tipo criticando el hecho en el que estudiantes apuñalan a una de sus compañeras.
Lo que aparece reiterativamente es que este tipo de acciones no deberían suceder en una escuela; pero olvidamos dos elementos críticos en la reflexión El primero es que dicha situación no solo no debería presentarse en un entorno escolar, sino en ningún escenario; y el segundo, en relación con las responsabilidades, es que la escuela, como institución social, no es ajena a las realidades del contexto. El 20 % de nuestras mujeres de Medellín son agredidas.
En la escuela coexisten los valores de lo que somos como comunidad. No es el único lugar que educa; nuestros niños y jóvenes acceden a muchos escenarios e intercambios culturales que ponen de manifiesto los valores que hemos construido como sociedad.
La indignación natural sobre lo comentado, debe llegar a todas las situaciones en las que usamos la violencia “para tramitar” nuestras diferencias, olvidando escenarios de inclusión, diversidad, y que el disenso es parte fundamental de la cultura ciudadana. La situación nos debe llevar a la reflexión sobre cómo nos relacionamos con los otros, cómo escuchamos, qué tanto replicamos discursos negativos sobre los diferentes. Y como prioridad reivindicar la convivencia como el factor supremo de cohesión social.
No podemos situarnos entonces en la posición facilista de jueces y descalificar a una institución escolar. Es el momento de rodear con más fuerza al Inem José Feliz de Restrepo; institución con modelos educativos transformadores y de respeto. Su destacada participación en programas de desarrollo educativo y su modelo de profundización por áreas dan cuenta de una apuesta por entender el conocimiento como forma de construir ciudadanía. Allí se han gestado importantes reflexiones sobre el rol de lo escolar para el desarrollo de las capacidades sociales y educativas que requiere nuestra ciudad.
Son muchos los egresados, maestros y directivos que han ido construyendo allí una propuesta educativa, con problemáticas complejas, pero con una reflexión y acción serias. El Inem es un referente local de promoción de la diversidad e inclusión, permitiendo que en un mismo espacio convivan cerca de 4.500 estudiantes, todos de diversas procedencias; representa con sentido la diversidad de la ciudad misma.
No apostamos a macartizar la educación pública. Debemos ofrecer acompañamiento ciudadano y apoyo constante, porque es sin duda la gran apuesta social para disminuir las brechas de equidad en la ciudad y el país. El Inem sabe que cuenta con el apoyo público y privado, por una mejor sociedad. La Secretaría de Educación la ha entendido muy bien y su programa de entornos educativos protectores merece todo el respaldo.
Que este hecho nos deje campos para la reflexión y análisis: si queremos que la violencia no llegue a la escuela, no permitamos que sea un pilar de nuestros discursos y convivamos pasivamente con situaciones semejantes. Que profundicemos en la ética del respeto, cuidando a los otros como miembros como quisiéramos que nos cuidaran.
* Presidente Proantioquia.