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EUROPA NO TIENE QUE SER EL TAPETE DE TRUMP

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14 de mayo de 2018

Por STEVEN SIMON Y JONATHAN STEVENSON

Después de meses de vacilantes fanfarronadas, el presidente Trump finalmente anunció el retiro de los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, al que también pertenecen el Reino Unido, Francia, Rusia, China, Alemania y la Unión Europea. Esta acción pisotea a los líderes europeos, que instaron al Sr. Trump a actuar con moderación en interés de la seguridad internacional y el multilateralismo.

Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea para asuntos exteriores y política de seguridad, reaccionó al anuncio del Sr. Trump con una fuerte declaración. La Unión Europea y el resto de la comunidad internacional, dijo, “preservaría este acuerdo nuclear”. La pregunta es cómo. A pesar de la abundancia de quejas, las potencias europeas aún no le han demostrado al señor Trump que tiene algo que temer al ignorar sus deseos.

Sin duda, los líderes europeos han gastado mucha verborrea, iluminando el amplio consenso de que Irán está cumpliendo con los términos del acuerdo. El presidente Emmanuel Macron de Francia imploró a la administración de Trump que no hundiera el acuerdo durante una reciente visita a Washington. La canciller Angela Merkel de Alemania hizo eco de sus sentimientos, al igual que el ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Boris Johnson.

Pero meras palabras no van a disuadir a esta Casa Blanca. Desde su posesión, el Sr. Trump ha tratado a Europa como un tapete de entrada.

Teniendo en cuenta todo esto, la Unión Europea, en particular, puede sentirse obligada a reconocer la dura realidad de que todavía tiene que actuar como una organización con un PIB aproximadamente igual al de los Estados Unidos, y a cambiar la situación indicando a Washington que en ciertos asuntos se niega a ser ignorado. El problema que la Unión Europea ha tenido al unirse en torno a cuestiones sumamente delicadas -la inmigración, por ejemplo- es quizás comprensible. Pero el acuerdo con Irán no parece ser divisivo: desde el Sr. Johnson proBrexit hasta el reconocido internacionalista Sr. Macron, los políticos europeos entienden su valor.

¿Qué puede hacer Europa para llamar la atención del Sr. Trump? El presidente Hassan Rouhani de Irán ha indicado que su país seguirá cumpliendo los términos del acuerdo por el momento y tratará con otras partes con la esperanza de asegurar sus beneficios. Esto le confiere a la Unión Europea, Gran Bretaña y Francia, algo de influencia. Reconocer el cumplimiento de Irán y continuar haciendo negocios con Irán sin imponer sanciones mitigaría el efecto de las sanciones de la Casa Blanca y facilitaría que los defensores del acuerdo en Teherán presenten su caso.

Sería radical para la Unión Europea dirigiese comercialmente hacia los Estados Unidos por intentar afectar adversamente las relaciones comerciales legítimas. Pero surgiría en respuesta a un comportamiento estadounidense igualmente atroz. En virtud del Acuerdo de Bretton Woods de 1944, los aliados europeos otorgaron liderazgo económico a los Estados Unidos. Ahora Estados Unidos, al incumplir el acuerdo con Irán y volver a imponer sanciones, ha convertido el arma misma que esos aliados le otorgaron contra ellos.

Sin importar lo que la Unión Europea o sus Estados miembros hagan, es poco realista pensar que el Sr. Trump cambiará de parecer en cuanto al acuerdo con Irán. Pero la meta de Europa sería mantener a Irán en un acuerdo que sigue bloqueando el camino de Irán a una bomba nuclear sin importar la política americana. Irán no se apegaría a él si no pensara que la Unión Europea podría aplicar medidas de alivio de sanciones.

Hay pocos ejemplos históricos recientes de una oposición europea efectiva a la política exterior estadounidense. Europa se oponía esencialmente a la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam, pero la autonomía militar y económica sustancial de los Estados Unidos significaba que no tenía una influencia real, y las realidades de la Guerra Fría probablemente habrían limitado el ejercicio de esa influencia incluso si la tuviera. Y la Guerra de Vietnam, tan irritante y trágica como fue, se produjo apartada de la ruta transatlántica y tuvo efectos geográficamente contenibles.

El caso Irán es diferente. Europa está en desacuerdo con los Estados Unidos en cuando a un acuerdo del cual es parte, que tiene que ver con asuntos de amplia importancia estratégica y regional