Feministas odiosas
Por Valentina Hincapié Gómez
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 7° semestre valentina.hincapieg@upb.edu.co
El feminismo es un tema que constantemente aparece en los medios de comunicación y en las redes sociales por el activismo de muchos de los seguidores de este movimiento; es una palabra que se repite en la cotidianidad por la polémica que genera, incluso entre las mismas mujeres. La Real Academia Española define el término feminismo como “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, sin embargo, la pregunta es si esa sí es una descripción acertada para el feminismo que vemos hoy.
Desde mi percepción estoy de acuerdo con el hecho de que las mujeres nos vemos en desventaja en varios ámbitos cotidianos (salario, oportunidades de trabajo, acoso sexual, prejuicios sociales...), entiendo que el feminismo busque igualdad en ese sentido y apoyo un movimiento que actúe a favor de ello; sin embargo, considero que hay aspectos que tocan las feministas de hoy que las hacen odiosas porque se victimizan en temas que, prácticamente, pueden solucionar desde sus hogares, son asuntos que con marchas y hashtags en redes sociales no van a cambiar, es más una cuestión de ser determinadas en su cotidianidad.
Un ejemplo claro de lo anterior es el tema de las labores domésticas. Conozco muchos hogares en los que educan a las niñas para realizar los oficios caseros y sé que las chicas del siglo XXI no quieren hacerlo. Es difícil que una niña de 13 años se rebele contra su familia para no hacer más estas tareas, sin embargo, no es difícil que esa misma mujer, cuando tenga 25 años de edad, determine no ser la empleada de su esposo, que desde un principio ponga sobre la mesa las reglas de juego y aclare que el hogar es responsabilidad de ambos.
Cuestiones como si el hombre es el que paga o no en la primera cita son cosas que nos deben tener sin cuidado y que podemos resolver individualmente; abramos los ojos y preocupémonos por la brecha salarial entre hombres y mujeres, que la OIT estima que es de un 23 % a nivel global. Regresemos al feminismo de antes, a ese que consiguió el voto femenino y la posibilidad de estudiar una carrera profesional. Volvamos al feminismo con el que una mayoría se identificaba, no sigamos en ese en el que la igualdad de oportunidades no es sinónimo de feminismo. ¡Siendo así, hasta yo me declararía feminista!.
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