Fenómenos curiosos de este país
Hace dos meses se cumplieron 25 años de la muerte del poeta Luis Vidales, y nadie dijo ni mu. Es un grande, tanto que descubrió lo siguiente: “por medio de los microscopios los microbios observan a los sabios”. Y esto otro: “Noé embarcó la fauna, pero olvidó la flora. Una ‘laguna’ de su guayabo”.
En vista de que cultivó una peculiar opinión profética sobre la poesía, es bueno dar atención a cómo vio a los colombianos. En efecto, sobre su arte pensó que “en poesía lo irreal de hoy tiente todas las trazas de ser lo real de mañana”. Y en vista de que el anterior aforismo pertenece a su libro “Suenan timbres”, de 1926, se cumple suficiente tiempo para considerar reales las afirmaciones del vate de Calarcá.
Por ejemplo aquella sobre sus compatriotas, que consignó en una entrevista poco antes de su muerte: “es que en Colombia hay algo de bondad en las gentes. Yo creo que la gente es toda redimible. Eso son los fenómenos curiosos de este país”.
Esta fue su mirada sobre el país, casi a sus 86 años, luego de apurar el terrible siglo XX desde la chamusquina de la Guerra de los Mil Días que estaba fresca cuando nació, hasta la persecución de que fue víctima ya anciano por supuesta complicidad con la guerrilla.
Bondad en la gente que es toda redimible. Más que para sus últimos días, alarmados por bandoleros, presidentes gangosos y narcotraficantes que explotaban, Vidales parece hablar para los nuestros. Porque los tiempos presentes son de esfuerzos por reconciliar bandos enemigos que por siglos han tenido sangre como tinta para firmar sus tretas.
Pero lo irreal de entonces puede tener trazas de ser real hoy. Vidales murió sin ver cumplida su poesía. Un cuarto de siglo más tarde, la bondad de la gente parece escondida debajo de la pugnacidad que impera. Cada acontecimiento, cada palabra, cada sonido del viento es envenenado por quienes ni de riesgos aceptan esa bondad de la gente.
¿Qué tal que incluso ellos, los grandes inquisidores, tengan redención? ¿Qué tal que la gente se fatigue de los disparates de estos y permita salir a flote esa bondad real, anunciada por la poesía en tiempos irreales? El día en que el anuncio de esta se realice, los envenenadores se quedarán solos y pedirán acogida de última hora alrededor de las fogatas donde se celebra la bondad. Así son, así pueden ser los fenómenos curiosos de este país.