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Fondos, ¿lección aprendida?

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13 de mayo de 2016

Los fondos parafiscales del sector agropecuario han sido un importante instrumento de promoción del desarrollo agrícola en Colombia. Asimismo, han facilitado que el sector privado apoye la generación de bienes públicos sectoriales.

Este modelo, especialmente en lo que tiene que ver con las actividades de investigación, tecnología y asistencia técnica, ha sido estudiado a nivel internacional como ejemplo de participación y financiamiento del sector privado en áreas que generalmente están a cargo del Estado.

Los fondos parafiscales recaudan anualmente alrededor de 426.000 millones de pesos, lo que representa un monto relativamente importante comparado con el presupuesto de inversión pública que se dedica a las actividades agropecuarias.

Al desagregar la participación de cada fondo en el monto total se encuentra que casi el 50 por ciento de este corresponde al Fondo Nacional del Café. Le siguen el Fondo Nacional del Ganado (34 por ciento) y el Fondo Palmero (16 por ciento).

Un aspecto a destacar es que algunas de las más importantes iniciativas de investigación en ciertas actividades han venido del sector privado. El caso más paradigmático es el de Cenicafé, que fue creado a principios del siglo XX por los propios caficultores. Con el tiempo esta iniciativa ha sido implementada por otros gremios.

También han surgido otros arreglos institucionales en los que un gremio financia la investigación en su producto con un ente especializado, como por años lo ha hecho Fedearroz.

Otra iniciativa gremial que ha recibido el apoyo financiero de los fondos parafiscales es la creación y la operación de las unidades de asistencia técnica y extensión rural, que se han convertido en valiosos mecanismos de apoyo a los productores.

Los fondos parafiscales también han incursionado en actividades comerciales. Ello ha llevado a que algunos se embarcaran en la creación de empresas, como ocurrió con el Fondo Nacional del Ganado y su inversión en la empresa de frigoríficos Friogan.

Como se sabe, esta aventura empresarial terminó mal, pues el Fondo acaba de entrar en proceso de liquidación, hecho sin precedente en la historia de los fondos parafiscales.

Esta experiencia fallida debería llevar a las autoridades gremiales y al Gobierno en cabeza del Ministerio de Agricultura a retomar la propuesta de dedicar exclusivamente los recursos de los fondos parafiscales a la inversión en bienes públicos y particularmente a las actividades de investigación, tecnología, innovación y asistencia técnica.

El riesgo económico que implican las actividades comerciales debería ser responsabilidad exclusiva de los agricultores y los empresarios.

Eventualmente, si el Estado lo considera necesario, podría apoyar estas iniciativas con su participación a través de un fondo de capital de riesgo en donde se determine la magnitud del riesgo a asumir y se garantice que los recursos gubernamentales representen una participación baja y limitada.

Igualmente, el Gobierno y los propios fondos deberían dedicar una parte de su presupuesto anual a la evaluación de resultados y de impacto de las inversiones adelantadas con sus recursos de inversión. Ello servirá para hacer más eficaz la utilización de los mismos y para fijar las prioridades de inversión.