Columnistas

gases invernadero: un negocio rentable

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04 de junio de 2018

Por Navín González García
Universidad del Atlantico
Facultad de Economía, 5° semestre
navingonzalezg@gmail.com

El Protocolo de Kioto en 1997 abre un comercio global que impacta directamente nuestros campos y ciudades; siempre disfrazado de un lenguaje verde, proteccionista y diminutivo, mientras en su actuar es hostil con el medio ambiente.

Uno de los mecanismos que este protocolo avala es el tope y trueque o “cap and trade”, el cual permite distribuir licencias para contaminar grandes industrias por medio de gobiernos u organizaciones intergubernamentales, como la Comisión Europea. Causa preocupación que el sistema jurídico está amoldado a este tipo de acciones opuestas a nuestra salud y existencia como especie; el cambio climático es una realidad. Este protocolo da vía libre a otro mecanismo llamado Sistema de Compensación, estableciendo, como en una balanza, el daño causado y, por otro lado, la financiación de proyectos fuera del lugar donde realizan las explotaciones, específicamente por el programa de MDL o Mecanismo de Desarrollo Limpio, financiadas por el Banco Mundial, el BID, empresas mineras, empresas petroleras, empresas consumidoras de energías fósiles, la mayoría con altos índices de contaminación con dióxido de carbono (CO2).Las ganancias superan los 160 millones de dólares en Colombia y quedan en manos de industrias y transnacionales.

En la zona sur del país y en Urabá surgieron grupos de reinsertados de filas paramilitares encargados de la protección, a sangre y fuego, de la efectiva ejecución del proyecto, violentando los derechos humanos de los pobladores y pequeños campesinos. Y qué decir de los líderes sociales, las cifras hablan por sí solas.

La solución a esta problemática desde la perspectiva global es compleja; más bien, desde los territorios puede estar la respuesta, siempre y cuando exista un gobierno que endurezca el ordenamiento jurídico, que hoy cuenta con extrema flexibilidad a este tipo de intervenciones al ecosistema.

Echarle lupa a ese tema, desde la ciudadanía, producirá cambios sistemáticos causados por la presión comunitaria. La presente generación debe actuar, la futura generación lo agradecerá.

*Taller de Opinión es un proyecto de
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