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Gasolina para todos

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18 de junio de 2018

A pocos días de comenzar las vacaciones de mitad de año, cuando muchos colombianos se alistaban para comenzar sus desplazamientos hacia los sitios de descanso, el Ministerio de Minas y Energía sorprendió con un alza del precio de los combustibles. Para el caso de la gasolina el incremento promedio fue de 1,85 %, y deja el galón a un precio de $8.882. Fue un incremento relativamente alto, que después de una seguidilla de alzas ya significa un acumulado importante para el bolsillo de los consumidores (y en el IPC).

En el nivel más básico se mezclan dos tipos de historias para entender la razón del aumento. La primera es una historia de oferta y demanda mundial tanto de petróleo como de gasolina. La segunda es una de regulación de precios en Colombia.

Para la primera historia hay que remontarse a la economía internacional, que crece a buen ritmo jalonada por el dinamismo de las economías avanzadas y las grandes emergentes. En esas condiciones la demanda de petróleo aumenta.

También hay un tema de oferta, que va desde el racionamiento de los países de la OPEP, al decaimiento de la producción de Libia y Venezuela, al tiempo que las sanciones sobre Irán limitan la venta de su crudo. El resultado es que se producen menos barriles de los que se consumen y el precio sube, como en el caso de la cotización Brent que lleva varias semanas fluctuando cerca de $80 dólares por barril. Y ello impacta el precio internacional de la gasolina.

Pero cuidado, no todo es tan simple en el mercado de hidrocarburos. Los cambios en los precios han sido abruptos y volátiles desde 2014. De hecho, la volatilidad es hoy una característica de los precios de los bienes básicos, mucho más inestables que los de otros activos.

Ahora bien, por sus características y su importancia en la economía, el de los combustibles hace parte de los pocos precios administrados por el Estado. Existe una compleja fórmula que se aplica al precio del refinador (en Colombia casi toda la gasolina se produce localmente), y en la cual se destacan dos elementos: el precio internacional de la gasolina y la tasa de cambio.

La importancia del precio del petróleo no tiene discusión, se trata del insumo básico para la producción de gasolina y si aquel está subiendo debe subir el de la gasolina, aunque a veces el traspaso no es directo por la presencia de inventarios.

El ingreso al productor en Colombia remunera lo que obtendría si exportara a la Costa del Golfo. La tasa de cambio si tiene un impacto directo pues se le reconoce al refinador en ese costo de oportunidad. En el precio al consumidor, el gobierno genera un subsidio porque no le pasa la totalidad de lo que le reconoce al productor. Al final, con un precio alto del petróleo y más devaluación todo estaba dado en junio para un incremento en el precio final al consumidor.