Guatibonza, el establecimiento y sus juegos de poder
El que tiene la información tiene el poder. Sobre todo si se trata de información confidencial, privilegiada, incluso íntima. Es un principio de la inteligencia militar-policial, pero también de las grandes mafias, de los capos que saben que, más allá de dosis calculadas de violencia de sus aparatos armados, es definitivo y esencial colarse en los compartimientos de datos y operaciones del enemigo y de los potenciales blancos de presión en los juegos de poder y control de lo ilegal... y lo legal. “Inteligencia, antes que balas y sangre”.
Acaba de estallar un nuevo escándalo de chuzadas, de interceptaciones ilegales de las que se sindica al general (r) Humberto Guatibonza, “uno de los oficiales en retiro más respetados y entrenados en temas de antiextorsión y antisecuestro”, destaca el diario El Tiempo. Pasó por la Dirección Antisecuestro y Extorsión y el Gaula de la Policía. En lenguaje callejero, se diría: “Guatibonza sabe cositas”, muchas.
Llama la atención que el general, según las acusaciones, dirigiese supuestas operaciones de espionaje contra el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, y su entorno. En simple racionalidad de contrainteligencia cabría preguntarse: ¿qué saben el Fiscal y la Fiscalía sobre las actividades “paralelas” del general Guatibonza? De fuentes calificadas, se conoce que hay serias reservas de dirigentes empresariales y políticos, familias del poder a nivel nacional, sobre el influjo del exjefe antisecuestro en operaciones criminales con bandas y policías corruptos que podrían llevar, según esas fuentes, a los hilos que Guatibonza mueve, por supuesto con el cálculo frío de un oficial curtido y avezado en inteligencia, en la trasescena de extorsiones y secuestros millonarios.
¿Quién quiere neutralizar a quién en esta película de espionaje y contraespionaje entre el fiscal Martínez y el general Guatibonza, entre la Fiscalía, que tiene pruebas incriminatorias, y algunos policías activos y retirados que se mueven al más alto nivel del crimen organizado?
Pero hay más: Guatibonza no es ajeno al nuevo juego de poderes instaurado en la política colombiana tras las elecciones pasadas. Los bandos del establecimiento juegan sus cartas para tener con ellos la lealtad de alfiles estratégicos de la inteligencia militar-policial, con sus redes siempre infiltradas en la macrodelincuencia, en el “penthouse” de las mafias de un país que suele moverse al filo de la ilegalidad y las conspiraciones.
El de Guatibonza, que sonaba ahora para retomar altos cargos de dirección de seguridad e inteligencia en el gobierno Duque, no es un caso aislado. Es el anuncio de lo que está en juego y de lo que puede venir con investigaciones judiciales que involucran a figuras relevantes del poder oficial y a otras a la sombra de maquinaciones mafiosas y criminales que tocan las fibras de la política y el gobierno.