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HACIA DÓNDE VA LA DEMOCRACIA

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08 de julio de 2016

Europa se debate en una crisis política cuya única salida parece estar en la construcción de un nuevo estilo de democracia. El concepto de la voluntad mayoritaria como fundamento de la decisión política, parece estar llegando a un punto máximo de crisis. Aquel principio según el cual las mayorías no se equivocan, está siendo superado por un nuevo criterio de decisión basado en la información y el conocimiento.

La sentida despreocupación de las nuevas generaciones por los problemas de la sociedad, el envejecimiento de grandes comunidades que continúan aferradas a ideas que no encajan con la evolución de los procesos sociales y el trabajo en ocasiones insensato que se adelanta a través de las redes sociales, viene generando un raro movimiento identificado como “ignorancia ilustrada”.

Lo expuesto hace que las decisiones mayoritarias no se adopten con fundamento en el conocimiento, sino con base en la intuición, la asimilación y el movimiento mediático inconsulto y atrevido, generado por movimientos mediáticos de distintas clases, razón por la cual se opera una separación total entre la decisión democrática y su implementación por parte de las autoridades competentes, sin que por ello sean acusadas de déspotas o antidemocráticas, sino que por el contrario terminan siendo reconocidas por su capacidad de liderazgo para “ignorar” las decisiones mayoritarias, aparentemente sin afectar la esencia material del sistema.

Ocurre en este momento en Inglaterra. Los ingleses a través de un muy publicitado referendo votaron en forma mayoritaria por el denominado Brexit (retiro Británico de la Comunidad Europea).

Curiosamente al día siguiente, las redes se inundaron con mensajes, especialmente de jóvenes que querían saber qué era la Unión Europea, por qué ellos mismos habían votado por el Brexit y si era posible “reversar” la votación. Como si fuera poco, hace apenas unos cuantos días, miles de ingleses salieron por las calles de Londres a protestar por la aprobación del Brexit. En síntesis, votaron movidos por una gran campaña mediática contra los inmigrantes, sin saber realmente qué decisión estaban tomando.

Para contrarrestar, sin desconocer (?) la aprobación democrática, la clase dirigente inglesa adoptó dos decisiones que en la práctica dejan sin efecto el Brexit: (i) Anunciaron la fusión de las Bolsas de Londres y de Frankfurt, lo que hace que el gran movimiento bursátil quede supeditado a las decisiones conjuntas de Alemania e Inglaterra, con una muy posible adhesión Francesa. En otras palabras, Inglaterra mantiene la fuerza Europea.

(ii) El gobierno inglés rebajó la carga impositiva para las sociedades, a niveles tan importantes, que las grandes empresas europeas van a querer mantener su presencia en el mercado Británico, incluso por encima de centros financieros como Alemania, Francia, Bélgica o España.

En síntesis, como viene sucediendo en España, Austria, Suiza y otros países, habría que preguntarse si ha llegado la hora de replantear el modelo occidental de la democracia, abriendo otros caminos en la teoría política hacia formas de gobierno que asuman con apoyo en el conocimiento, el rumbo de las sociedades.

* Exmagistrado y expresidente del Consejo de Estado.