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Hambre, mal endémico

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07 de julio de 2017

En la Conferencia bienal de la FAO que se celebra por estos días, el director general de esta organización, José Graziano da Silva, señaló que ha aumentado el número de personas que sufren de hambre en el mundo.

Los estimativos de la FAO indican que en la actualidad “hay más de 800 millones de personas que sufren de subalimentación crónica y lamentablemente la cifra ha comenzado a crecer de nuevo”. Adicionalmente, se señala que en el mundo hay “alrededor de 155 millones de niños menores de cinco años que padecen retraso del crecimiento”.

Se indica, además, que casi el 60 por ciento de las personas que padecen hambre en el mundo viven en naciones que actualmente están afectadas por algún tipo de conflicto y por el cambio climático. Al respecto, la FAO tiene identificado un total de 19 países que se encuentran “en situación de crisis alimentaria prolongada”, debido a que a menudo sufren eventos meteorológicos extremos.

Al momento, y dada la situación que se vive en algunos países de África, la FAO, junto con otras organizaciones internacionales de apoyo al desarrollo agrícola y alimentario, como el FIDA y el PMA, ha advertido sobre el alto riesgo de que se presente una hambruna en el noreste de Nigeria, en Somalia, en Sudán del Sur y en Yemen, con lo que se afectarían alrededor de 20 millones de personas.

De ocurrir esto estaríamos ante una crisis humanitaria y alimentaria de grandes proporciones. Para la FAO, esta sería una de las crisis más grandes de la historia reciente.

El incremento del número de personas que sufre de hambre en el mundo constituye un retroceso frente a las tendencias recientes y a los esfuerzos que los países y la comunidad internacional han venido realizando como parte de los retos establecidos en años pasados para conseguir la reducción de la pobreza y el hambre a nivel mundial, como es el caso de los Objetivos del Milenio. Además, constituye un serio escollo en el propósito que se ha fijado el conjunto de naciones de eliminar, en los próximos 13 años, el hambre (y la malnutrición) a nivel mundial (“Hambre Cero para 2030”).

En este sentido, el director de la FAO se muestra confiado en que, hacer realidad esta meta, es posible, pero para ello es necesario realizar “más actuaciones, incluyendo mayores inversiones en agricultura y desarrollo rural sostenible”.

No obstante esta posición, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Gilbert Houngbo, advierte que, aunque el objetivo se puede alcanzar, “francamente, al ritmo actual, la comunidad internacional no va en camino de cumplir su compromiso con el Hambre Cero para 2030”.

Este punto de vista lo comparte el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, quien señala que “el Hambre Cero para 2030 tiene cero posibilidades de lograrse en el entorno en el que vivimos hoy”.

Nuevamente, y como un mal endémico que enfrenta la humanidad aún en pleno siglo XXI, el hambre se constituye en un inmenso reto que demanda acciones y políticas más asertivas por parte de los países.