Columnistas

Historias de locos bajitos (27)

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19 de octubre de 2017

A lo que vinimos:

Del padre Bergoglio, antes de convertirse en el papa Francisco:

Una vez, un chico me preguntó: Padre, ¿qué hacía Dios antes de crear el mundo? Me costó contestarle: Antes de crear el mundo, Dios amaba, porque Dios es Amor.

Mami, ¿me puedo comer el fémur del pollo? (Matilda, 5 años).

Me quedaría chiquito hasta la eternidad (Juan, 8 años).

¿Primer recuerdo que tiene de niño? “Que alguien, no sé quién, me enseña a hacer el nudo de los zapatos”. (Darío Jaramillo Agudelo, premio de poesía 2017 otorgado por el ministerio de la Cultura).

El papá de Emily Dickinson le regalaba libros envueltos en papel regalo pero le prohibía leerlos. “No lo abras todavía. Contiene pasajes inadecuados para una niña”. Entonces ella corría a abrirlos. Cuando comprendía que los dichosos pasajes no existían, era tarde. Ya estaba enganchada. (Julio César Londoño).

Leído en Facebook:

A mis nietas no les gusta que les lea cuentos para dormir. Les gusta que me los invente. Cuando intento leerles algún cuento clásico me reclaman y me exigen que por favor se los cuente, pero con la boca. En estos días le pregunté a una de ellas por qué no me contaba un cuento inventado por ella, con su boca. La respuesta no se hizo esperar. Abuelo, prefiero que tú me lo cuentes porque si yo me lo invento no tiene gracia. ¿Por qué no tiene gracia? le repliqué sorprendido. Pues, abuelo, no tiene gracia porque si yo me lo invento ya sé lo que va a pasar.

De la mano de su mamá, entraba a toros una niñita de unos nueve años, en medio de los insultos de los antitaurinos.

- ¡Asesina!, ¿cómo trae a esa niña a este circo a ver asesinar?

Entonces pregunta la niña:

- ¿Y es que tú eres el toro?

Sofía, 5 años: Mami, yo amo a Ilona con toda mi sangre, porque la sangre es amor.

Cinco historias de niños españoles tomadas de un libro editado por Aguilar:

David, 4 años: Mirando el Guernica de Picasso, dijo: «Pero ¿qué desorden es este?».

Esta es una nota que Cristina, 7 años, les dejó a sus padres un día que la castigaron: «Queridos padres: Me voy de casa porque no me merezco vivir aquí. Un beso, Cristina. Estoy en el garaje, adiós».

Alejandro, 5 años, estaba en la piscina con su padre tomando el sol y le preguntó de repente: «Papá, si yo me pongo muy moreno, ¿seguiré hablando español?».

Pilar, el día que cumplía 5 años, cuando se despertó por la mañana, le dijo a su padre: «Papá, yo no me noto nada, pero, ¿ya sabré leer?».

Paco, 8 años: Un día que estaba lloviendo muchísimo, la hermana de Paco comentó: «Esto parece el Diluvio Universal». Y entonces dijo Paco: «El Diluvio Universal, y yo sin conocer el amor».