Columnistas

hola democracia, batalla de ideas

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30 de noviembre de 2014

Cada vez más, las páginas de opinión y editoriales de los periódicos del mundo se convierten en foros abiertos en los que confluyen corrientes distintas de pensamiento y figuras variopintas (los columnistas) que encarnan esas tesis diversas, contradictorias y polémicas. Necesarias para oxigenar la capacidad de debate, respetuoso y elaborado, pero franco y punzante, que requiere cualquier ciudadanía dispuesta a asumir las responsabilidades y ejercer los derechos civiles de su tiempo.

Tal vez sea ese el mayor signo de modernidad y actualidad, pero también de permanencia del contrato social establecido por los diarios desde sus orígenes: defender y construir democracias. Estimular la producción y la confrontación de ideas. Los periódicos y columnistas potentes, protagonistas, saben que convertirse en heraldos y líderes de opinión de las reflexiones sobre las coyunturas y los grandes problemas contemporáneos, los convierte en fuentes obligadas de consulta y representación de todas las fuerzas, manifestaciones y organizaciones sociales.

Entender esas nuevas obligaciones y compromisos con los lectores, en el contexto de una nutrida competencia y sobreoferta de información, conscientes de la diversidad de los fenómenos y actores que hoy componen la realidad, es estar dispuestos a tolerar el inevitable cruce de posiciones, de lecturas, de críticas, de expresiones en torno a los acontecimientos diarios, en todas las escalas y direcciones: locales, regionales, nacionales e internacionales. Si no fecundamos, no estimulamos, no provocamos, no alentamos esa tolerancia, muy seguramente estaremos condenados a que los demás protagonistas de la vida social nos vean como portaestandartes de oscurantismos impensables hoy.

Si en las páginas de opinión no caben posturas ni visiones que contrasten las propias, entonces deberemos aceptar el inevitable encogimiento de nuestros lectores y pagar el precio de las cerrazones, porque la libertad de elección reinante hoy, en términos editoriales, de opinión e informativos, llevará a que las audiencias, deseosas de ampliar sus marcos de comprensión de la realidad, busquen otras tribunas y personajes que les muestren que es posible, y cierto, el debate amplio y diverso de los asuntos cotidianos esenciales.

O toleramos o muy seguramente recibiremos cada vez más la intolerancia de los lectores, que no es otra cosa que su alejamiento, su partida.

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Adaptación de un texto inspirado en los periodistas, maestros y líderes Fidel Cano, Alberto Lleras y Fernando Gómez, para el Tren de la Cultura del Metro y la U. de A..