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Homenaje a Ignacio vélez - PAPO. 50 años ciudad univ. u. de a.

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31 de octubre de 2018

Por Lina vélez de Nicholls

Cuando nació Juan Martin, el último nieto, papo repetía “tengo 5 hermanos y 5 hermanas, 5 hijos, 5 nietos y 5 nietas”. Sus notas en el colegio de San Ignacio y en la facultad de medicina de la U. de A. estaban “llenas de 5s”. No es coincidencia.... En todo su actuar profesional, público, familiar y empresarial buscaba la excelencia.

Se formó como médico en su alma mater y como becario de la U. de A. se especializó en cirugía y gastroenterología en la universidad de Filadelfia. Esa gran oportunidad le abrió la visión del mundo y regresó para hacer realidad sus tres sueños: Un campus universitario, una clínica moderna para Medellín y un parque público. Fundó en 1942 con varios colegas la Clínica Soma. Como presidente de la junta de EPM destinó la reserva de Piedras Blancas al gran parque Arví y hoy celebramos los 50 años de la Ciudad Universitaria.

Destacaba el compromiso del entonces presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Dr Felipe Herrera, de los gobernadores drs Mario Aramburo y Octavio Arismendi y de sus amigos; entre ellos, Raúl fajardo y Cesar Valencia “llamé a mis amigos constructores, y les dije: me van a ayudar y no les puedo pagar honorarios”. Así lo hicieron con todo el compromiso y la dedicación sin que les adjudicaran grandes contratos y sin ninguna ganancia. En las tardes de Palo Alto, su casa en Sabaneta, reflexionaba sobre el compromiso de los ciudadanos y las empresas con los grandes proyectos sociales sin obtener grandes utilidades y ningún beneficio personal.

En sus memorias Historia de la Nueva Universidad de Antioquia escribió “Parece raro pero en el largo proceso de construcción no hubo una sola demanda y ningún proceso judicial, construimos 18.000 metros más de lo planeado y la obra se ejecutó un año menos de lo programado con un menor valor del presupuestado”.

Posiciones políticas radicales de defensa a la educación pública le generaron con los estudiantes grandes conflictos. Su obsesión por mantener el orden y la autoridad en su campus universitario fue indebidamente interpretada como una posición radical de derecha. Solo por esa razón ninguno de los cinco hijos: Guillermo, Luz María, Ignacio, Margot y yo pudimos estudiar en la U. de A., pero su himno está grabado en nuestra memoria con la precisión de cualquier egresado.

Nuestras celebraciones y recuerdos familiares están acompañados del “Cantaremos entusiastas a nuestra universidad, alma mater de la raza invicta en su fecundidad, que viva la universidad gritemos con gran emoción, que viva la universidad cantemos con grande fervor”. Les aseguró Los Vélez Londoño cantamos muchas veces este mismo himno llenos de emoción. Atendiendo su voluntad, la bandera de la U. de A. y su himno lo acompañaron a Papo en su despedida final en el auditorio de su colegio San Ignacio.

Entendió y aceptó con compromiso que para el ejercicio de su profesión necesitaba incidir en lo público. “Se cuestionaba: ¿Para qué sirve la gastroenterología si no hay agua potable?”. Su gran empeño en la alcaldía lo concentró en el programa “habilitación vivienda” de EPM y le hizo seguimiento al número de viviendas conectadas hasta el final de sus días.

Guillermo y Maita, sus padres dejaron un sello indeleble de sencillez, responsabilidad, disciplina y amor eterno por la familia. Él personalmente, sin delegarlo, cuidó a mi mamá durante los 20 años de su larga enfermedad, nunca se quejó. Personalmente cumplió ese papel de abuelo llevando a sus nietos todos los sábados a La Candelaria para comprar SOLO productos nacionales.

Desde este Paraninfo en el que recibió su diploma de médico en 1942 nos está recordando a los 10 nietos y cuatro bisnietas el compromiso de amar a Colombia, de ser solidarios, del cariño y buen trato a los empleados y del respeto a los principios éticos en todo nuestro actuar. Sus amigos anhelan los recuentos políticos del Partido Conservador en medio del ron Palo Alto, la marialuisa, los pandeyucas y las papas fritas que reparaba como un chef profesional.

En su nombre agradezco al BID y a su presidente el Dr Luis Alberto Moreno por sus aportes a la U. de A., y a todos aquellos que han dedicado su esfuerzo por mantener y engrandecer este patrimonio antioqueño que se destaca en la academia colombiana. Gracias al consejo directivo, al rector y los funcionarios de la U. de A. por este sentido homenaje, doy fe que han hecho su mejor esfuerzo y nos han llenado de detalles para evidenciar su admiración por la labor que hace 50 años inició Papo.