¿HOSPITALES SE ESTÁN VOLVIENDO OBSOLETOS?
Por Ezekiel J. Emanuel
redaccion@elcolombiano.com.co
Los hospitales están desapareciendo. Aunque tal vez nunca se vayan del todo, seguirán reduciendo en cantidad e importancia. Eso es inevitable y bueno.
La reputación de los hospitales ha tenido sus altibajos. Benjamin Rush, un cirujano general del Ejército Continental, llamó a los hospitales de su época las “piletas de la vida humana”.
Luego varias innovaciones convirtieron a los hospitales en lugares más atractivos. Anestesia y técnicas estériles hicieron de la cirugía algo menos riesgoso y traumático, mientras que el descubrimiento de los rayos X en 1895 incrementó los poderes diagnósticos de los médicos. Y la comprensión de la teoría de los gérmenes redujo la expansión de enfermedades infecciosas.
Hoy, los hospitales albergan resonancias magnéticas, robots quirúrgicos y otras maravillas tecnológicas, y con $ 1.1 billones representan aproximadamente un tercio de todos los gastos médicos. Eso es casi el tamaño de la economía española.
Y, sin embargo, este enorme sector de la economía ha estado en declive por algún tiempo.
Considere esto: ¿Cuál año vio el mayor número de hospitalizaciones en los Estados Unidos? La respuesta es 1981.
Esto podrá sorprenderlo. Ese año hubo más de 39 millones de hospitalizaciones -171 admisiones por 1.000 americanos. 35 años después, la población ha aumentado en 40 por ciento, pero las hospitalizaciones han decaído en más de 10 por ciento. Ahora hay una tasa más baja de hospitalizaciones que en 1946. Como resultado, el número de hospitales ha decaído a 5.534 este año de 6.933 en 1981.
Esto es porque, en un retorno al siglo XIX, los hospitales ahora parecen menos terapéuticos y más amenazantes para la vida. En 2002, investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estimaron que había 1,7 millones de casos de infecciones adquiridas en el hospital que causaron casi 100.000 muertes. Otros problemas, desde caídas hasta errores médicos, parecen demasiado frecuentes. Es claro que la admisión en el hospital no es una estancia rejuvenecedora en un spa, sino una prueba que debe tolerarse. Y esas ruidosas máquinas y las interrupciones de medianoche no son propicias para la recuperación.
La cantidad de hospitales también está en decaída porque cuidado más complejo puede ser ofrecido segura y efectivamente en otro lugar, y eso es buena noticia.
Estudios han demostrado que pacientes con problemas de corazón, neumonía y algunas infecciones serias pueden recibir antibióticos u otros tratamientos de nivel hospitalario en casa por enfermeras visitantes. Estos programas de “hospital en casa” normalmente resultan en recuperaciones más rápidas, a menor costo.
A medida que estas tendencias aumentan, muchos de los hospitales de hoy se reducirán, fusionarán o cerrarán. Otros se convertirán en consultorios médicos o clínicas para pacientes ambulatorios. Los que quedan se destinarán a salas de emergencia, servicios de alta tecnología para bebés prematuros, pacientes que requieren cirugía cerebral y trasplantes de órganos, etc.
A los intereses especiales en el negocio de los hospitales no les va a gustar esto. Harán lobby para conseguir pagos más altos del gobierno y las aseguradoras y por otros tratamientos preferenciales, con frecuencia alegando que tenemos que mantener los “buenos” empleos que ofrecen los hospitales. Pero esto es falso; el cambio de los servicios médicos por aquellos fuera de los hospitales creará otros buenos empleos: para las enfermeras del hogar, trabajadores de salud comunitarios y personal de los centros para pacientes ambulatorios.
Los hospitales también seguirán consolidándose en enormes sistemas multi-hospitales. Dicen que esto generará ahorros que pueden ser trasladados a pacientes, pero en realidad sucede lo contrario. Las fusiones crean monopolios locales que elevan precios para contrarrestar la reducción en ingresos causada por menos camas ocupadas. Reguladores federales antimonopolio tienen que ser más vigorosos al oponer dichas fusiones.
En lugar de tratar de impedir lo inevitable, deberíamos agradecer los avances que están haciendo que los hospitales sean menos importantes. Cualquier cambio en el sistema de atención médica que ahorre dinero y haga que los pacientes sean más saludables merece ser celebrado