¿Informaciones mentirosas del Gobierno?
El Dane reconoció un crecimiento exiguo del 1,1% del PIB para la economía colombiana durante el primer trimestre de 2017. El Banco de la República estimó dicho crecimiento para todo el año 2017 en un modesto 1,8% y su señor gerente, Juan José Echavarría, lo rebajó al todavía más insatisfactorio 1,5%.
Hasta el ministro de Hacienda, señor Mauricio Cárdenas, ha reconocido que: “La economía ha tenido que ajustarse a un choque, quizás el más fuerte desde la Gran Depresión de los años treinta”, consecuencia en buena medida de la caída en los precios del petróleo. En efecto, se aprecia una tendencia al deterioro de casi todos nuestros indicadores económicos tanto para el resto del año en marcha como para el 2018.
El más despistado parece haber sido el Fondo Monetario Internacional -FMI- que dio a entender que Colombia no necesitaba hacer prácticamente ningún ajuste estructural en sus finanzas de acuerdo con las cifras y pronósticos para el período 2017-2022. Y cabe preguntar, ¿no se deberá este diagnóstico equivocado a datos mentirosos suministrados por el propio Gobierno? Porque los economistas del FMI no son ningunos tontos.
El optimista FMI nos proyectó un 2,3% del PIB para 2017 y del 3% para 2018. El PIB de la mediocre economía mundial, también según el FMI, será mejor que el nuestro, de 3,5% para 2017 y del 3,6% para 2018.
Anif le replicó al FMI con base en los siguientes argumentos: 1. No parece viable que gracias a una mayor gestión tributaria del Gobierno logremos elevar el porcentaje de los recaudos tributarios divididos por el PIB del 14% al 16%, porque lo máximo logrado en años anteriores ha sido del 0,6% por año. 2. Tampoco les aceptamos que el porcentaje de la deuda pública bruta dividida por el PIB rebaje del 50% existente a la fecha, al 40%. 3. Por el contrario, estimamos, les argumentó Anif, que tal deuda se elevará del 56% del PIB registrado hoy hasta el 62% en 2022.
Quien escribe coincide con Anif en que nos falta diversificación exportadora y mantener los volúmenes de producción de petróleo y gas. Según el Dane, exportamos en abril US$2.600 millones e importamos US$3.800 millones, esto es, el déficit en nuestra balanza comercial, las exportaciones menos las importaciones, ascendió a US$1.200 millones en un mes.
En cuanto al petróleo y el gas, las expectativas son alarmantes. Mis estimaciones, insisto, mis estimaciones sin pretensiones de ser verdaderas, se avecinan a un déficit cercano a los 20 billones de pesos de los de doce ceros, para suplir unas exportaciones nulas de petróleo, más unas importaciones totales de petróleo y de gas. Si a este déficit le adicionamos unos $10 billones/año para la paz con las Farc, entraría el país en una crisis financiera sin precedentes.
No soy optimista sobre la recuperación del precio del petróleo por encima de los 60 dólares por barril, por culpa de la nueva competencia con un petróleo de esquistos muy abundante y cuyo costo de extracción es hoy menor de 40 dólares por barril.