Columnistas

INNOVANDO CON STARTUPS

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15 de agosto de 2017

La semana pasada en el marco del Congreso Empresarial de la Andi se discutió sobre la economía nacional. La idea era buscar perspectivas y acciones que ayuden a recuperar nuestra economía golpeada por la desaceleración del consumo, las tasas de interés y los precios de los commodities. Hablar de una política industrial, hoy más que nunca, toma fuerza. Hemos entendido por fin que no podemos depender de los productos básicos y que llegó el momento de tener una verdadera agenda que ayude a las industrias colombianas a generar nuevas capacidades para ser más competitivas.

Bajo esta lógica, las palabras más recurrentes, en las presentaciones de algunos de los conferencistas, estuvieron asociadas a educación, productividad e innovación. El sentir de los empresarios es que llegó el momento de desatar mayores estrategias de innovación en sus empresas, fortalecer la productividad y, por supuesto, brindar una mejor formación a sus empleados para que puedan afrontar la disrupción tecnológica que estamos viviendo. La principal preocupación que nos allana es la velocidad de las empresas colombianas para adoptar nuevas tecnologías y desarrollar nuevos productos, servicios y modelos de negocio innovadores para el mercado. Razón por la cual, dentro de un abanico de programas, hemos venido fortaleciendo estratégicamente una asociación de emprendedores que se denominan Andi del Futuro –ADF – y que hoy día, están inmersos y, en algunos casos, dominando tecnologías de frontera. Durante muchos años el país se ha dedicado a fortalecer la relación Universidad–Empresa, estrategia válida y necesaria pero que al final no sirve para todo. Me explico. Relacionarse con una universidad y sus grupos de investigación nos lleva a los terrenos de la investigación, nos ayuda a probar hipótesis, lograr validaciones en el laboratorio y prototipos a muy pequeña escala y en condiciones totalmente controladas, pero no se aproxima, por lo general, al mercado, a pesar de que algunas están tratando de hacerlo.

En el caso de las Startups o emprendimientos de base tecnológica, como muchos ADF, entablar una relación con ellos puede ser un gana-gana que le ayudará a la empresa a acelerar sus procesos de innovación, introducir tecnologías de frontera y brindarnos muchas veces velocidad en la innovación. Ejemplo de esto es una startup vinculada a ADF que en la actualidad desarrolla robots con inteligencia artificial. Enterdev, como se llama la empresa, ha logrado desarrollar más de 7.000 robots desde Medellín que han sido implementados en diferentes empresas latinoamericanas. Estos robots realizan trabajos rutinarios que antes realizaban personas, mejorando dramáticamente la productividad, velocidad, precisión y disminución de errores. Esta startup, desconocida para muchos empresarios, pero de gran potencial tecnológico, fácilmente puede competir con muchas en su género a nivel mundial.

Señores empresarios llegó la hora de ver a los emprendedores no como un grupo de muchachos a los cuales hay que ayudar sino más bien como unos verdaderos empresarios que están incorporando nuevas tecnologías y que probablemente puedan salvar su compañía, ayudando a reinventarla en un marco de cuarta revolución industrial. Probablemente, sea una de las maneras más rápidas de introducir tecnologías, desarrollar innovaciones y disminuir los riesgos gracias a que las tecnologías que utilizan estos emprendedores están orientadas al mercado y, muchas veces, ya validadas.