Columnistas

INNOVAR EN LAS CRISIS

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16 de marzo de 2021

En los peores momentos se conocen los verdaderos líderes. En las organizaciones que viven en bonanza, sus ingresos son relativamente fijos y crecientes de manera marginal. El estatus quo puede crear un halo de conformidad. Si el negocio rueda bien para qué lo vamos a cambiar. Esta lógica de no sentimiento de crisis hace que las empresas se anquilosen en sus productos y servicios, sin propuestas de valor nuevas, llevando a que los usuarios se enfoquen en nuevas tendencias y opciones de mercado de la competencia.

A raíz de la crisis del covid la innovación emergió con fuerza en todos nosotros. La búsqueda por la supervivencia hizo que cada quién sacara lo mejor de sí para poder mantener su negocio a flote. Prueba de ello es el crecimiento de plataformas web para vender productos y servicios, especialmente en mipymes, conectadas con servicios de mensajería como Rappi, Mensajeros Urbanos o Turbo Boy. Los talleres de innovación y creatividad en metodologías como Sprint, Design Thinking, Canvas, etc. se volvieron comunes en nuestras pantallas cuando hace unos años era un impensable lograrlos sin presencialidad.

Pero algo a resaltar de esta crisis ha sido lo que las profesoras de innovación en MIT Fiona Murray y Elsbeth Johnson, llaman: “enfoque único”. Esto es, concentrar los esfuerzos de toda una organización frente a un problema generado por una crisis. Cuando un problema es definido correctamente y se le colocan límites y restricciones y además se convoca un grupo interdisciplinario para resolverlos, seguramente las posibilidades de resolución son muy altas. Claro está, siempre teniendo presente el entregable para así acertar en una solución que sea aceptada por el mercado. Un ejemplo de ello ha sido la carrera espacial para lograr la supremacía de Estados Unidos frente a Rusia, o el derrame de petróleo en el Golfo de México que permitió una forma novedosa de limpiar el petróleo regado por miles de kilómetros o el mismo coronavirus con la angustia de no contar con ventiladores mecánicos y que en nuestra ciudad se lograron desarrollar y escalar (interesante saber cuántos hay instalados en los hospitales de la ciudad y en Colombia). Todo esto se logra gracias a grupos interdisciplinarios enmarcados en un problema bien definido y con restricciones.

Los seres humanos tenemos un sentido de la satisfacción cuando somos invitados a resolver retos complejos. Pero más allá de esto es el enorme sentimiento de orgullo que se puede adquirir cuando estás a bordo de un equipo con otras personas altamente calificadas que te instan para lograr alcanzar algo impensable en el pasado. Casos como el reto que colocó el Darpa en Estado Unidos en el año 2004 de cumplir una ruta específica en el desierto de Nevada en un vehículo no tripulado permitió romper el mito de que un vehículo debería tener conductor y a partir de allí iniciar la carrera tecnológica por los vehículos autónomos.

La pregunta que nos debemos hacer es ¿cuántas innovaciones hemos desarrollado a partir de la crisis? ¿Cada cuánto somos capaces de sacudir la industria y generar minicrisis que estimulen la innovación? Creo que es deber de un gerente retar la industria generando contradicciones y nuevos paradigmas para poder innovar. Allí es donde se reconocen los verdaderos líderes