Instancia pertinente
Uno de los aspectos más importantes del desarrollo de los territorios rurales tiene que ver con el adecuado manejo, la conservación y el cuidado de los recursos naturales, como el suelo, el agua y los bosques.
Ello es aún más vital de cara a las problemáticas que hacia el futuro se enfrenten. Entre ellas sobresalen el crecimiento de la población mundial, el mejoramiento del ingreso per cápita, el cambio climático y el calentamiento global.
La conjunción de estos fenómenos implica una fuerte presión sobre los recursos naturales no solo por la mayor demanda de tierras para la producción agrícola, sino por la expansión de las actividades urbanas, en medio de fuertes alteraciones climáticas a nivel planetario.
En este orden de ideas, por ejemplo, el gran reto que tiene la agricultura es cómo garantizar la adecuada oferta de alimentos y materias primas manteniendo la base actual de recursos naturales que se dedica a la producción agrícola.
En otras palabras, se busca garantizar el desarrollo sostenible de la agricultura evitando así que el sector continúe su racha de destrucción del ambiente.
En los últimos meses el país ha venido soportando los efectos negativos del Fenómeno de El Niño. La falta de agua y las altas temperaturas han afectado la producción agrícola y el abastecimiento del preciado líquido en muchas regiones. Ello es una muestra clara de cómo la alteración del clima crea serias presiones sobre los recursos naturales.
En fin, el manejo de los recursos naturales implica la necesidad de ordenar el uso y el cuidado de los mismos, lo que es aún más importante en los territorios rurales, donde está la base de estos recursos.
En este sentido es necesario destacar la iniciativa gubernamental mediante la que se creó el Consejo Superior de Ordenamiento del Suelo Rural, que está encargado de “formular lineamientos generales de políticas” y de “coordinar y articular la implementación de políticas públicas en materia de ordenamiento del suelo rural”.
Entre las funciones del Consejo se encuentra la de actuar como la instancia máxima de coordinación del gobierno nacional para el ordenamiento y la planeación del suelo rural y la fijación de criterios para reducir, conciliar y resolver las problemáticas que surjan de las intervenciones de las entidades públicas en el uso del suelo rural.
El Consejo lo preside el Presidente de la República y está conformado por siete ministros (entre los que están Agricultura, Ambiente, Minas y Vivienda) y el Director del DNP.
Esta iniciativa, que viene a llenar un vacío institucional existente de tiempo atrás, hace parte de la reciente reforma institucional del sector agropecuario y sin duda representa una decisión acertada por parte del gobierno.
Llama la atención el hecho de que del Consejo no haga parte el Ministro de Industria, Comercio y Turismo, pues la diversificación económica de los territorios rurales conlleva presiones sobre los recursos naturales por parte de las actividades a cargo de dicho Ministerio.
Aunque sin duda la creación del Consejo de Ordenamiento del Suelo Rural es pertinente, debe asegurarse que opere adecuadamente pues este tipo de instancias no ha resultado ser muy eficaz.