JOHN KERRY: LO QUE HICIMOS BIEN
Con una nueva administración, es natural evaluar la herencia que recibirá de la anterior. Hay quienes ven pesadillas dondequiera que miran e insisten en que todo el sistema global se está desbaratando y que la posición de EE. UU. como líder mundial está en declive.
Como secretario de estad saliente, no puedo decir que soy objetivo. Pero dejaré el cargo convencido de que la mayoría de las tendencias mundiales siguen estando a nuestro favor y que el liderazgo y el compromiso de Estados Unidos son tan esenciales y efectivos hoy como siempre.
Una razón principal es que el Presidente Obama ha restaurado la diplomacia asertiva como nuestra herramienta principal de política extranjera y la ha utilizado una y otra vez para avanzar nuestra seguridad y prosperidad.
Esto es evidente, primero que todo, en nuestra campaña por derrotar al grupo del Estado Islámico, también conocido por sus siglas en árabe, Daesh. Hace dos años y medio, estos asesinos estaban marchando por Irak y Siria. En lugar de apresurarnos hacia una guerra unilateral, respondimos calladamente ayudando a Irak a formar un nuevo gobierno más inclusivo, y luego organizando una coalición de 68 miembros para apoyar a fuerzas militares iraquíes rehabilitadas, la peshmerga kurda y otros socios locales para liberar territorios una vez ocupados por Daesh.
Obama asumió el cargo con el programa nuclear de Irán moviéndose hacia adelante y nuestra nación bajo creciente presión para tomar acción militar. Dejando claro que haríamos cualquier cosa para prevenir que Irán obtenga un arma nuclear, comenzamos con la diplomacia, construyendo el régimen de sanciones internacionales más fuerte que jamás se haya visto, y probando si Irán negociaría un acuerdo que asegure que su programa nuclear fuera exclusivamente pacífico. Como resultado, sin un solo disparo ni poner a las tropas en peligro, EE. UU. y nuestros aliados llegamos al Plan Integral de Acción Conjunto, el cual bloqueó los caminos hacia un arma nuclear para Irán e hizo más segura a nuestra nación, nuestros aliados y el mundo.
A lo largo de todo, seguimos trabajando con Rusia cuando servía a nuestros intereses. Pero debido a que nos hemos mantenido firmes, Rusia ahora está, a pesar de los alardes de sus líderes, plagada por la disminución de las reservas financieras, un rublo históricamente débil y las malas relaciones internacionales.
Obama ha dejado claro a nuestros aliados y potenciales adversarios en Asia que EE. UU. seguirá siendo una fuerza importante para la estabilidad y prosperidad en su región. Hemos reunido al mundo en apoyo a sanciones sin precedentes contra una amenazante Corea del Norte, aumentado nuestra presencia naval en el Pacífico, trabajado con actores regionales para apoyar el estado de derecho en el Mar de China Meridional y forjado una asociación estratégica con la India.
Los frutos de la diplomacia también pueden observarse en nuestro hemisferio, donde fortalecimos nuestra posición normalizando relaciones con Cuba y ayudando a ponerle fin a la guerra civil de Colombia. En África ganamos amigos entrenando a líderes jóvenes y liderando un exitoso esfuerzo global para contener el ébola.
Obvio no hemos solucionado todos los problemas, en particular en el explosivo Medio Oriente. Pero los EE. UU. estaban justificados en insistir en la necesidad de una solución de dos estados entre israelíes y palestinos.
No soy pacifista. Pero aprendí como un hombre joven quien luchó en Vietnam que antes de recurrir a la guerra, aquellos en posiciones de responsabilidad deben hacer todo lo posible para lograr sus objetivos por otros medios.
Mirando hacia adelante, tengo la esperanza de que la turbulencia que aún es evidente en el mundo no oculte los extraordinarios logros en términos de diplomacia que ha tenido la administración de Obama y que no lleve al abandono de los manejos que han servido bien a nuestra nación.
La diplomacia requiere de creatividad, paciencia y compromiso con un trabajo constante. Los resultados rara vez son inmediatos ni se pueden reducir a pedazos de 140 caracteres. Pero ha ayudado a construir un mundo que nuestros ancestros envidiarían, un mundo en el que es más probable que nunca que los niños nazcan sanos, reciban educación y vivan libres de extrema pobreza en la mayoría de lugares.
La nueva administración enfrentará muchos retos, como todas las anteriores. Pero asume el cargo armada con enormes ventajas para manejarlos. La economía y fuerza militar de EE. UU. son los más fuertes del mundo, y la diplomacia ha ayudado a poner el viento a nuestras espaldas, advertir a nuestros adversarios sobre nuestra resolución y dejar a nuestros amigos a nuestro lado.