Columnistas

JÓVENES Y PAZ

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25 de abril de 2016

Por Alejandro Palacio R.
Universidad Nacional de Colombia
Facultad Ciencias Políticas, 1° semestre
alejopalrpo@gmail.com

El asunto de la paz es algo complicado, pues hemos visto a lo largo de la historia cómo se han desarrollado diferentes procesos para conseguir la tan anhelada paz, no solo mediante mesas de diálogos, sino también por procesos bélicos para conseguir, reitero, el anhelado derecho fundamental anteriormente mencionado.

Haciendo un pequeño recuento sobre la historicidad del conflicto en Colombia y más exactamente el conflicto con la guerrilla de las Farc, no podemos dar cuenta de aspectos positivos, solo enumerar cifras de sangre y odio.

Después de hacer el recuento, es irracional que sigamos apoyando a alguno de los bandos de esta absurda guerra en pleno siglo XXI, y más irracional que lo hagamos los jóvenes; pues nosotros tenemos que tomar las banderas de la paz, no la “paloma”, las banderas de una paz que nos tiene que garantizar el Estado.

Los jóvenes, por el solo hecho de serlo, adquirimos un deber social con la sociedad civil, un deber social que como mínimo hay que reconocer. Reconocer acciones en pro de la sociedad, y el solo hecho de que ya no haya una guerra declarada, puede hacer que estas fuerzas se hagan efectivas en la concientización del ciudadano, pues es la intolerancia entre ciudadanos y la falta de cultura en la sociedad lo que más violencia produce.

Hay que ser muy ignorante para pretender que la no existencia de una guerra declarada puede traer consigo consecuencias nefastas para una sociedad. Los jóvenes tenemos que velar por la sociedad que nos quedará, dejar el afán del hombre actual y tomar las banderas de una paz legítima.

Debemos velar por el reconocimiento, promoción, protección y garantía de la paz; tomar acciones tales como promover gestos y campañas pacíficas, desmentir los mitos que se han creado alrededor del proceso, aceptar y apoyar todo acercamiento a la paz; todo con el fin de buscar una mejor sociedad para nosotros y nuestros hijos.

Y así, lograremos por fin una sociedad no en paz totalmente, pues la violencia parte desde casa, pero si un poco más pacífica, un poco más humana y un poco más tolerante; siendo un lugar más idóneo para crecer, no en medio de rencores y odios como lo hemos hecho la mayoría de los jóvenes . n

*Taller de Opinión es un proyecto deEl Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opiniónjoven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidadese instituciones vinculadas con el proyecto.