Columnistas

Justificaciones injustificables

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27 de febrero de 2018

Justifican los defensores de la paz firmada a la manera del presidente Santos que el mayor logro de esta paz radica en haber alcanzado la desmovilización de las Farc. Que ellos prefieren ver a los jefes haciendo política y en el Congreso en lugar de verlos realizando actos terroristas por doquier.

Alias “Jesús Santrich” acaba de afirmar que: “Las Farc no se han acabado, ni se trata de decirles adiós, se transformaron y comenzaron a actuar en la vida política dejando a un lado las armas. Mas no se trata de abandonar el derecho a la rebelión armada”. Insisto: “no se trata de abandonar el derecho a la rebelión armada”. Más claro imposible.

Razones para dudar de la incomprendida desmovilización. 1. La incierta entrega de las armas. 2. La continuidad en la rebelión de numerosos y estratégicos grupos desertores de las Farc. 3. El abandono masivo de las zonas de concentración por los guerrilleros. 4. La impunidad del narcotráfico como delito conexo con la rebelión 5. La participación de las Farc para erradicar los cultivos de coca se sospecha haberse mudado a organizar a los cultivadores para que se opongan a la erradicación 6. La legalización de hecho de los cultivos, el comercio y el consumo de la coca.

Los defensores de la paz a la manera de Santos no pueden negar que: A. Impidió él la participación de los Estados Unidos en la interdicción aérea de los envíos de coca. B. Prohibió los bombardeos y las fumigaciones con glifosato. C. Se imposibilitaron durante su mandato las extradiciones y las extinciones de dominio. D. El país se convirtió en un mar de coca y el narcotráfico seguirá siendo la madre de todas las guerras y de las lavanderías de dinero que asfixian nuestra producción y nuestro empleo. E. La despenalización para los campesinos que cultiven menos de 3,8 hectáreas de coca. ¿Fomento oficial acaso de los cultivos

Todo lo anterior nos permite temer los graves efectos negativos de una desmovilización repleta de contradicciones y concesiones exageradas como la evidente impunidad total, hasta la fecha, y la onerosa financiación del posconflicto, a razón de $9 billones por año, no menos de otras dos nuevas confiscatorias reformas tributarias.

El dividendo por la paz se ha convertido en más impuestos, en incertidumbre para la propiedad privada en el campo, detonación de bombas en las ciudades y en más narcotráfico, contrabando, extorsiones y desplazamientos. Por estos y otros motivos, más del 70% de los colombianos encuestados, no creen en la paz a la manera del presidente Juan Manuel Santos y desconfían del “estadista” que espera pasar a la Historia justificando lo injustificable.