KERRY E ISRAEL: MUY POCO Y MUY TARDE
Por RASHID KHALIDI
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En un discurso la semana pasada, al describir los parámetros de la administración Obama para un acuerdo final de paz entre Israel y Palestina, el secretario de Estado John Kerry declaró lo que ha sido obvio para muchos observadores por muchos años: que la construcción de asentamientos judíos en territorio palestino ocupado ha destrozado la solución de dos Estados. Desafortunadamente, el discurso de Kerry ofrece demasiado poco, y llega demasiado tarde.
En el 2013, poco tiempo después de ser nombrado secretario de Estado, Kerry advirtió que solo quedaba un período de dos años para crear un Estado palestino. Ahora, casi cuatro años después y en los últimos días de su período, finalmente ha enunciado los parámetros para una solución de dos Estados. Pero con el presidente electo Donald J. Trump sugiriendo que alineará a los Estados Unidos con el gobierno extremo procolonizador de Israel, los parámetros de Obama/Kerry probablemente serán consignados al olvido como los promulgados por Bill Clinton hace 16 años.
Durante los ocho años de Obama en la presidencia, la población ilegal de colonos israelíes ha aumentado de 100.000 a más de 600.000. De manera simultánea, durante ocho años el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha dirigido una avalancha de desprecios calculados, insultos y actos de falta de respeto contra el presidente de los Estados Unidos.
El gobierno de Obama finalmente reaccionó con el discurso de Kerry y permitiendo que la Resolución 2334, que condena la expansión de los asentamientos israelíes, fuera aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Al hacerlo, los Estados Unidos simplemente actuaron conforme con el derecho internacional y el consenso mundial de casi 50 años.
Mientras tanto, una tercera generación de niños palestinos está creciendo bajo brutal ocupación y Gaza ha estado sitiado por una década. Los palestinos se ven obligados a buscar el permiso de las fuerzas militares israelíes para las necesidades más básicas, como el tratamiento médico, o para viajar al extranjero, o incluso simplemente a Jerusalén. Como preguntó Kerry en su discurso: “¿Un israelí aceptaría vivir así? ¿Un americano aceptaría vivir así?”. No es sorpresa que la desesperanza causada por la expansión del asentamiento israelí y el robo de tierras en Jerusalén del este y Cisjordania y el cierre de todas las vías para la realización de las aspiraciones de la juventud palestina han producido graves enfermedades sociales, así como brotes de violencia.
Los parámetros de Kerry y la Resolución 2334 no van a cambiar mucho en este sombrío panorama ni salvarán el tibio legado de Obama en lo que respecta a Palestina. La resolución no tiene un mecanismo interno de aplicación y no es necesariamente coercitivo. Sin embargo, pide a los Estados “distinguir en sus tratos pertinentes entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967”. Esto proporciona la justificación legal internacional para las sanciones de los Estados, los boicots de los bienes producidos en los asentamientos y desinversión por parte de sindicatos, fundaciones y universidades de activos en empresas que apoyan la colonización de tierras palestinas.
Tal vez, tal vez, si hubiesen habido varias resoluciones más, formuladas de manera igualmente firme por el Consejo de Seguridad durante los últimos ocho años, eso tal vez habría atemperado el sentido de impunidad que el Gobierno israelí y el movimiento de colonos han disfrutado durante tanto tiempo. Tal vez en ese caso los israelíes hubieran descubierto que no podían continuar con la expansión interminable de los asentamientos y disfrutar de la generosidad americana al mismo tiempo.
Lo que es claro es que el gobierno de Netanyahu jamás apoyará de manera voluntaria una resolución pacífica y justa para este conflicto. Si la administración Trump elige unirse a Netanyahu en dicho camino, eso hace aún más necesaria la presión en forums como las Naciones Unidas, así como por medio de boicots, desinversión y sanciones.