Columnistas

La alegoría del auriga virtual

Loading...
07 de agosto de 2017

Por J. Sebastián Mejía Rendón
Universidad de Antioquia
Instituto de Filosofía
Jsebastian.mejia@outlook.com

Cuenta la leyenda de que existe un auriga que vuela un coche halado por dos caballos de naturaleza contraria. Se dice que uno de los caballos es de casta noble y que representa el intelecto o la parte del alma que debe guiar al alma hacia la verdad. Pero el otro caballo difiere del primero en cuanto a raza y carácter. Este caballo representa las pasiones irracionales del alma o los simples apetitos. De esta manera, la conducción del coche resulta difícil y problemática.

¿Cómo podría re-interpretarse esta alegoría en nuestra época? La alegoría del auriga virtual cuenta que en los tiempos modernos una raza de nuevos jóvenes, tan faltos de espíritu, deshonrará su propia cultura. Los jóvenes que nacieron en los años 90 serán guiados por una banalidad tal que recibirán el nombre de la generación del espectáculo, pues, al igual que actores, viven solo para ser vistos. Los caballos y aurigas representan la unión perfecta de dichos jóvenes. Los dos caballos, por lo general, son de naturaleza contraria y halan siempre hacia lados opuestos. Uno de los caballos es hermoso e inocente. Este caballo somos nosotros en nuestra vida “real”. Una vida que no ha sido afectada por las redes sociales como Facebook, Instagram o Twiter. El otro caballo, el feo y corrompido, representa una parte de nosotros mismos que se hace vigoroso cada que publicamos una foto, un vídeo o un estado en las redes sociales. Este yo virtual, por decirlo de algún modo, es la visión ficticia que se alimenta de nuestro olvido del “yo” real, aquel que comparte con los amigos y la familia. Estos dos caballos que tiran del coche lo hacen con fuerzas desiguales. Debido a la fuerza del caballo virtual sobre el caballo real, el rumbo del coche se ve inclinado a seguir lo que el caballo virtual quiera. Mientras que la lucha de los caballos continúa, el auriga presencia sin control alguno de su coche; de su vida misma. Como un simple espectador, el auriga observa la lucha constante de sus dos yoes que representan partes de su vida; la real y la virtual. Es así, entonces, que el coche navega en los mares de la web sin rumbo alguno. Que lo anterior sea dicho para los jóvenes de la generación del espectáculo.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
e instituciones vinculadas con el proyecto.