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LA CANCIÓN MÁS HERMOSA DE LA NAVIDAD

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24 de diciembre de 2018

Las canciones más bellas van por el mundo de boca en boca y nadie se pregunta quién ni cuándo las compuso. La gente las canta cuando necesita cantarlas. Ellas dicen lo que la gente siente en lo más hondo de su corazón. Tal vez por eso se convierten en parte de la vida y del alma de los pueblos.

Esto fue lo que sucedió con la canción más famosa de la navidad: el villancico “Noche de paz”, cantado por primera vez en una pequeña iglesia de Oberndorf, en Austria, hace 200 años.

No sabía la historia, a pesar de haber escuchado el villancico incontables veces desde mi infancia. Me enteré de ella gracias a un documental difundido por la cadena de televisión BBC, filmado en los mismos lugares donde nacieron y vivieron los dos desconocidos que lo compusieron.

Estos eran el sacerdote Joseph Mohr, coadjutor de la parroquia de Oberndorf, y el maestro de escuela y organista Franz Xaver Gruber. Según los testimonios recogidos por los historiadores entre los campesinos de esa región de Austria, cercana a Salzburgo, en vísperas de la Navidad y en vista de que el órgano de la iglesia se había dañado por culpa de los ratones y ya no había tiempo de repararlo, el padre Mohr le pidió a su amigo Gruber que compusiera una melodía sencilla que pudiera ser cantada por la gente con el acompañamiento de una guitarra, su instrumento preferido.

Para la letra, el padre le entregó a Gruber los versos de un poema suyo, titulado “El año sin verano”, que había compuesto dos años antes durante uno de los inviernos más crudos que azotó a Europa, arrasó las cosechas y propagó el hambre.

En el siglo XIX, un cura tocando guitarra y cantando con sus fieles, en idioma nativo, una canción compuesta por él y un organista desconocido durante una misa solemne ―que entonces se celebraba en latín―, era algo completamente inusual. Pero eso fue lo que sucedió en la misa de gallo del 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás de Oberndorf.

El padre Mohr había nacido en medio de la pobreza en Salzburgo, la ciudad donde nació Wolfang Amadeus Mozart, y era hijo ilegítimo. Por ese motivo solo pudo hacer carrera gracias a la ayuda de un vicario que descubrió su talento y lo ayudó. El organista Gruber era un maestro de escuela que se ganaba la vida dando clases en los poblados de la región del Tirol.

La difusión del villancico comenzó después de 1830 gracias a un organista que reparó el órgano de San Nicolás y copió la partitura. En 1831, un coro dedicado a cantar aires populares tiroleses incorporó el villancico del padre Mohr a su repertorio durante una gira por Prusia. Luego, la canción viajó a Nueva York, donde fue interpretada por un coro tirolés en 1839. Luego se hizo popular en las capitales de Alemania, Rusia y Gran Bretaña. Los misioneros cristianos la dieron a conocer en el resto del mundo en la segunda mitad del siglo XIX.

La noche de 24 de diciembre de 1914, durante la Primera Guerra Mundial, las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras y cantaron “Noche de paz”, en alemán. Las tropas británicas les respondieron del otro lado, cantando el mismo villancico en inglés. Luego, intercambiaron saludos y regalos y aprovecharon la tregua para enterrar a sus muertos.

Los autores del villancico permanecieron en el más completo olvido hasta 1995, cuando se descubrió un manuscrito original del poema del padre Mohr fechado en 1820. Este se conserva en el Museo Carolino Augusteum de Salzburgo. Hoy, la canción ha sido traducida a más de 300 idiomas y es considerado el villancico más popular de todos los tiempos.