Columnistas

La cultura, ese asuntico inútil

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10 de mayo de 2018

Muchas veces me he cuestionado sobre qué es lo útil y lo inútil en nuestra sociedad. Pero esta vez no quiero desgastarme en enumeraciones, solo quiero aprovechar esta inquietud para compartir con los lectores un libro tan hermoso y sencillo que dan ganas de guardar en el bolsillo secreto del corazón. Se llama “La utilidad de lo inútil”, del italiano Nuccio Ordine.

Cuando uno lee ese librito, siente que todo ha cambiado, que es posible ampararse en la dicha de la vida. “Considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores”, es uno de los planteamientos que encontramos en esas páginas que se leen bajo el mismo encanto de un suspiro. Página tras página, vamos sintiendo que los minutos de lectura son sencillamente maravillosos, que vale la pena creer que es posible vivir sin mucha alharaca, apenas son necesarios ojos, oídos, una piel, unos sentidos en general, un corazón, el deseo de vivir.

El libro, claramente, tiene su mirada puesta en el extraordinario regalo que es el patrimonio o el legado artístico, musical, filosófico, literario, científico y arquitectónico que la humanidad ha elaborado sin ser consciente de que esa belleza, aparentemente innecesaria, vale más que todo aquello que tiene una cifra pronunciable.

“En el universo del utilitarismo, en efecto, un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: porque es fácil hacerse cargo de la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la música, la literatura o el arte”, dice Ordine.

“La poesía, la necesidad de imaginar, de crear es tan fundamental como lo es respirar. Respirar es vivir y no evadir la vida”, dice Eugène Ionesco. Y este mismo genio del teatro habla de que una obra de arte no pide venir al mundo, de la misma manera que el niño no nace para la sociedad así la sociedad se apodere de él. “Nace para nacer. La obra de arte nace igualmente para nacer, se impone a su autor, exige ser sin tener en cuenta o sin preguntarse si es requerida o no por la sociedad”.

Cada que hay elecciones, me pregunto por qué hablar de libros, bibliotecas, museos, todo lo que compone la cultura es puro accesorio, un tema irrelevante en las decisiones de los electores, si es que se considera; como si con la cultura o sin ella las cosas fueran iguales.

En una entrevista que Diners le hizo a Andrés Orozco, a raíz del concierto de los 35 años de la Orquesta Filarmónica de Medellín, el director de orquesta dijo: “Definitivamente una ciudad, en este caso Medellín, no solo merece su Orquesta Filarmónica, sino que la necesita; pero yo creo que la gente no entiende que la necesita (...) la gente es cada vez menos sensible para la vida, y eso tiene que ver con el arte; si no nos relacionamos artísticamente unos con otros, cada vez nos vamos a destruir más”. Yo creo que esto es fundamental; por fortuna, aún estamos a tiempo de que la cultura vuelva a ocupar su lugar.