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LA ESPLÉNDIDA COSECHA

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17 de julio de 2017

Jesús habla en parábolas, esta es una manera de proceder de Jesús muy original, que ya dio que pensar a sus discípulos: “¿Por qué les hablas en parábolas?”. Este género literario usado por Jesús en sus discursos no es tanto por adecuarse a la manera de hablar de la gente sencilla sino porque las parábolas contienen un significado que se abre solo a los que son sensibles a la lógica del Reino de Dios. Para quien no está abierto a la novedad, las parábolas no son más que un cuento ingenioso, pero insignificante, “viendo no ven y oyendo no oyen”. Para quien desea entrar en la imagen de Dios que tiene Jesús y seguir sus actitudes, sus parábolas le pueden cambiar la vida, darle salud. La parábola revela y esconde a la vez, todo depende de la sintonía y de la disposición del que escucha.

El evangelio pone una explicación de la parábola en labios de Jesús, una alegoría que explica cada uno de los elementos de la narración aplicándolos a las dificultades que pueden encontrar los creyentes en las actividades de la escucha de la Palabra de Dios. El Reino de Dios solo se abre paso a través de personas de buen corazón, que se dejan seducir de tal manera por la Palabra que las dificultades o las persecuciones, las preocupaciones de la vida cotidiana o el afán de las riquezas, no impiden que Dios actúe en ellas.

La parábola del sembrador, que es como la parábola modelo de Mateo, apunta a lo que sucede en la acción de sembrar, teniendo en cuenta la manera como se hacía en tiempo de Jesús en Palestina: se araba después de sembrar. La parábola hace referencia al fracaso de la siembra, que se menciona tres veces y de manera progresiva, y sobre todo, al éxito final, que es esplendoroso.

La explicación de la parábola hace referencia a la tierra que recibe la semilla, es decir, a las disposiciones de los que escuchan la Palabra de Dios y a la acogida que le dan.

En esta parábola hay una gran dosis de realismo de lo que es la vida humana. Y a este realismo que Jesús recoge, se aporta una gran dosis de esperanza, y esta es la gran noticia, es el “evangelio”. Las parábolas vienen a decirnos que en la realidad concreta que vivimos –que puede tener diversas caras y aspectos, configuradas por personas diferentes, con actitudes a veces contrapuestas– Dios va actuando. El reino de Dios va creciendo siempre porque Dios empuja, hace avanzar.

La Palabra de Dios aparece entre la humanidad, y no queda estéril, da fruto de un modo u otro, y quizás en el lugar más inesperado.