Columnistas

La informática no es panacea

28 de julio de 2015

En las discusiones que surgen entre los especialistas sobre la forma como la informática influye en el humano de hoy, había hecho carrera la idea de que la informática no es ni buena ni mala per se, por ser una simple herramienta. Las herramientas son moralmente neutras: buenas si se usan para el bien, malas si usan para el mal.

Pero a medida que las sociedades se sumergen cada vez más en esta fascinación tecnológica, empiezan a aparecer voces que nos alertan sobre la forma como ella está influyendo en la manera de ser del hombre de hoy.

Norbert Bilbeny ya había llamado la atención sobre la forma como pueden cambiar nuestros juicios morales, si nos acercamos a la realidad solo a través de la telepantalla. Dice que al dejar de usar algunos sentidos para conocer lo que pasa, se pierden datos valiosos que son útiles para el juicio moral. No es lo mismo estar físicamente presente en el momento en que una persona muere en forma violenta (llegan sonidos, olores, temperatura y mil datos visuales), que ver el mismo acontecimiento a través de una pantalla. Al no tener todos los sentidos conectados con esa realidad, sino percibirla a través de la pantalla, dice Bilbeny que nos impide “ponernos en los zapatos del otro”.

Hay otro asunto que influye fuertemente en la capacidad para hacer juicios morales sensatos y justos: ante la avalancha de información que llega a través de la internet, semejante a una plaza donde todos vociferan a la vez y no se sabe a quien creerle, es muy difícil acceder a información verdadera y objetiva que dé elementos adecuados para juzgar. Tanta bulla impide reflexionar.

Ahora Robert Redeker hace ver la importancia de la intervención de los sentidos y el cuerpo en las relaciones humanas, escribiendo esta sugestiva invitación: “No dejemos a los niños detrás de sus pantallas, ya no serían más que miradas, miradas abstractas, miradas sin cuerpo. No los abandonemos a navegar por la web porque ellos necesitan su cuerpo para pensar, para ir al encuentro con los demás, para enfrentar a los otros”.

En un tiempo donde algunos creen que la solución a nuestros problemas está en que los colegios y los niños tengan computador y acceso a internet, no se puede olvidar que la educación también tiene que incluir el tema de las relaciones humanas y el uso de los sentidos para aprehender la realidad. Así, no renunciaremos a importantes características que nos hacen humanos: los sentidos y su conexión con la reflexión .