La ley contra la gente
Parece que a pocas “autoridades” de la ciudad les duele UNE. Los atropellos laborales denunciados por la concejala Luz María Múnera, del Polo, con despidos masivos y la integración de 600 trabajadores a la empresa china Huawei, les parecen a algunos de lo más normal del mundo.
“Todo está hecho bajo la ley”, informa el paraguayo Marcelo Cataldo, quien desde agosto rige los destinos de la otrora empresa orgullo de Medellín. Otra concejala, Paulina Aguinaga del Centro Democrático, asegura que “la presidente del Concejo no agenda debates que tengan que ver con EPM o con UNE”. En 2007 UNE fue separada de EPM y en 2014 vendida a Millicom.
Parece que ahora la ley, hecha inicialmente para que las personas dirimieran los conflictos éticos, está cada vez más hecha para que la ética pueda ser burlada. ¿Recuerdan la época dorada de EPM cuando todos los antioqueños querían trabajar en ella por sus buenas condiciones laborales? Ahora, los antiguos empleados que después de la escisión quedaron en UNE (y ahora en Millicom), están sufriendo un ambiente laboral esclavista de tal magnitud que muchos han optado por acogerse al plan de retiro voluntario que “más que voluntario, es consecuencia de la persecución, el irrespeto y las cargas laborales impuestas por la administración de Millicom, en cabeza del presidente de la compañía, Esteban Iriarte, que ha transformado el clima laboral de paraíso a infierno, según el presidente de Unigeep (Unión Sindical del Grupo EPM), Jesús María López Velásquez”. Esta declaración aparece en el boletín 49 de SINPRO, Sindicato de Profesionales de EPM y UNE, en diciembre de 2015.
Con mis viejos conocidos que trabajan en UNE se confirma eso de la transformación de un clima laboral de paraíso en infierno.
Pero a nadie le importa; y las compañías aprovechan hábilmente las leyes para que todo “sea legal”; pero lo legal parece no defender a las personas.
(Lo mismo se puede decir con el derrumbe que produjo la cantera Las Nieves la semana pasada. Según dicen tiene todas las licencias y permisos en regla. Pero el papel parece no ver lo que los ojos sí ven: que se están comiendo la montaña. Y con papeles en “regla” y todo, ya produjo sus primeros muertos).